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El Laberinto De Dios.

Imagen de un Fauno.

En el laberinto de Dios viven ellos y ellas, no nosotros, que buscamos la salida porque somos adoradores de Fauno y por tanto no residimos en el engaño, sino en la tierra misma de los hombres libres. Mi nombre también es Lupercus (el que protege del lobo) y soy el oráculo, aunque no encuentro la salida al laberinto en donde viven ellos y ellas No nosotros.

Se busca líder para acaudillar un ejército de Perjuros. Abstenerse aficionados, gentes sin la brújula sagrada de la palabra dada. Se gratificará con un puesto en la eternidad, entre aquí y allá. Nosotros haremos lo que podamos, no ellos y ellas, que viven en el laberinto de Dios y no buscan la salida.

Llevamos la fuerza del jabalí y la sabiduría del unicornio dentro de cada uno de nosotros, y somos de la tierra, no del cemento y las colinas de humo en donde arde el fuego de la codicia.

En el día uno de Noviembre, cuando todo ha de morir para volver a comenzar celebraremos el Samain,  y los muertos se comunicarán con los vivos ya que se abrirá el Sidh. Es el tiempo de los espíritus. Así ha de ser.

¿Y tú, dime, de dónde eres?

*Vengo del país de la lluvia eterna

Vengo del fin del mundo.

Soy de donde el agua muda la eternidad en melancolía y la melancolía se torna en nostalgia perenne.

Vengo de la más hermosa tierra que la naturaleza, en su eternidad, pudo parir.

Vengo de la piedra y el viento del norte, gélido y eterno.

Soy del país que los hombres llamaron Galicia.

Soy de la tierra que los dioses quisieron llamar ETERNIA.

**Entonces has de ser tú, seguro, quien nos alejes de esta nuestra soledad, para dejarnos más allá de nuestros  cuerpos, a la deriva

Que suenen entonces las trompetas de Jericó, hermano.

¿Han de morir todos? No, hermano. Deja que los niños resuciten su memoria. Ellos no han de sufrir daño alguno, ya que de ellos es el pasado y por tanto el futuro.

En el libro del Apocalipsis escrito está: la ramera de Babilonia, con ella fornicaron los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de su prostitución”…  y de ahí surgió el laberinto de Dios, en donde viven ellos y ellas, no nosotros, y el pecado a todos nos cobija.

Tu caballo es el rojo de la guerra, el mío el negro de la pobreza, y aún hay dos más esperando ser cabalgados; el verde de la enfermedad y la muerte y el blanco del Dios del laberinto. -Pero solo somos dos y no cuatro-

Todo se andará…

Buer, el décimo espíritu, que enseña "Moral y filosofía natural" (de una edición de Mathers de 1995. Ilustración por Louis Breton del Dictionnaire Infernal).

Recuerda, yo soy Lupercus, (el que protege del lobo) pero también soy Buer, el de la cabeza de león y cinco patas, el que avanza girando sobre si mismo y  enseña la filosofía y la lógica, y a todos sanaré con las hierbas medicinales a cambio del alma de quien me invoque.

Entonces también has de ser tú quien nos aleje de esta nuestra soledad, para dejarnos más allá de nuestros cuerpos, a la deriva

Y así será, mi hermano. Mientras ellos y ellas habiten en el laberinto de Dios.

-Entonces tú también has de morir hasta que te mueras- Así es:

 

                                                                            ***Moriré hasta que me muera.
Caminarán desnudos mis pies

 Por este sendero sin luz, 

Por este camino sin pasos.

Esperaré a ver lo que me espera
Al otro lado de mi vida,
Que no ha de ser lo último,
Sino aquello que ha de comenzar,
Al fin de mis días.

 

Gallego Rey.

 

* De la sabiduría popular gallega.

** Extracto modificado de dos poemas míos que llevan el miso título. A la deriva I y A la deriva II.

 

 

A la Deriva I

 

 

 

Y tú qué alma fingida,
que en sue
ños te aproximaste

volando en la noche cerrada de mi inocencia gloriosa.
Qu
é traes contigo,

ese beso cargado de veneno

que de mi boca espera ser el alimento de tu traición,

o te vienes queriendo ser

la bestia engalanada de mi muerte.

Porque has de ser tú, seguro,

quien me aleje de esta mi soledad,
Para dejarme m
ás allá de mi cuerpo,

                                                  a la deriva.

 

A la deriva II

 

 

Ha de ser el viento,

quien me aleje de esta,

mi soledad.

Para dejarme más allá de mi cuerpo,

a la deriva

 

*** Moriré hasta que me muera. De mi autoría.

 

 

 

 

 

 

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21 febrero, 2012 - Posted by | Uncategorized | , , ,

4 comentarios »

  1. Muy Bueno el articulo….excelente!!!

    Comentario por Miguel Leorrojo | 21 febrero, 2012 | Responder

    • Gracias Miguel, pero solo es un cuento., jeje.

      Comentario por gallegorey | 21 febrero, 2012 | Responder

  2. Gran manera de contar la resurrección y mejor la de vivirla. Para eso se ideó la muerte.

    Comentario por dani...él | 21 febrero, 2012 | Responder

  3. me ha exitado jejejejej

    Comentario por sito | 22 febrero, 2012 | Responder


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