La antropofagia intelectual de las avispas políticas.

Avispa cazadora de arañas.

Sin duda no hay nada que podamos encontrar en el comportamiento del ser humano en su conjunto, -como forma de actuación común o social- que no esté ya inventado y puesto en práctica en la naturaleza; bien sean actitudes y situaciones de bondad colectiva que nos permitan un desarrollo inteligente y sostenible o, cuando nos empeñamos en ser y actuar como la parte más depredadora posible, incluso practicando la “antropofagia” intelectual, si es que existe esa definición como tal, para devorar los intereses de los demás en beneficio propio.

Existe una avispa cazadora de arañas  (Crytocheilus comparatus) de la cual parece se están inspirando los gobernantes del primer mundo para asegurarse el futuro de sus descendientes en detrimento del resto de mortales. Pero para ello nos necesitan bien vivos, aunque para cumplir con un destino cruel y poco piadoso.

Esta avispa de la familia Pompilidae, pero que también podría serlo de la familia del club Bilderberg, es una consumada depredadora de arañas de las dunas que, por lo general, son mucho mayores en tamaño que ella, aunque eso no la detiene a la hora de cumplir con su acometido depredador natural para asegurarse el bien de su especie.

La susodicha avispa aprovechando su cualidad de insecto volador suele atacar a sus presas desde su privilegiada posición aérea y su velocidad para, valiéndose de un aguijón, inocular en el cuerpo de las mismas un veneno paralizante que, si bien no mata a la criatura arácnida, la deja totalmente a merced de la depredadora para que esta inyecte en su cuerpo un huevo con la larva de lo que será más adelante su descendencia. La araña no muere fruto del ataque, por cierto. La avispa la necesita bien viva como alacena de la cual su descendiente se irá alimentando. (Ver aquí una explicación al detalle)

Y la vi continue.

Así de cruel se manifiesta a veces la naturaleza. Ley de vida o no, el caso es que si reflexionamos un poco en lo que está pasando socialmente en España, y por extensión en el resto del planeta, vemos como una minoría de personas que habitan en las “alturas” están utilizando su privilegiada posición para, emulando a las avispas cazadoras de arañas, inocular primero un veneno paralizante al resto de la sociedad y después, sin ninguna piedad ni rubor, insertar en la misma las larvas con sus vástagos que se han de alimentar de nosotros mismos; la plebe, e incluso ya últimamente picando más alto en escalas sociales que se suponían a salvo de sus ataques.

Comparaciones aparte, el camino a seguir por quienes nos ordenan y mandan no parece muy distante a los usos y costumbres de nuestra avispa protagonista de este post, aunque a ella se le debe disculpar su falta de escrúpulos a la hora de buscarse su supervivencia; en la naturaleza los escrúpulos no abundan y todo vale, pero donde las dan también las toman, y como para todo roto siempre hay un descosido, convendría que empezásemos a utilizar algún insecticida potente, de esos que las matan bien muertas… a las cucarachas también.

Hay por cierto uno en el mercado al alcance de todos, aunque está en desuso: la educación, con todos sus aditivos, tales como un buen nivel cultural, la capacidad de reflexión individual, la autocrítica y la empatía.

No se venden en farmacias, pero lo podemos encontrar muy cerca de nosotros; dentro de nosotros mismos, o, si les resulta complicado buscar en su interior, pueden consultar la fórmula para su elaboración en los libros, sirven casi todos, en cuantos más consulten mejor y más eficaz será el resultado.

PD- Este artículo puede contener algunas inexactitudes relacionadas con los datos sobre las avispas cazadoras de arañas, es por eso que si alguien lo considera oportuno, acepto correcciones. 

 

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4 Comentarios

  1. Siento decir que creo que con el problema de la capa de ozono con los pulverizadores; los insecticidas buenos, buenos, son escasos y habrá que acudir al típico zapatillazo, revistazo o algún otro método clásico pero seguro, que para el tema que nos ocupa, seguro que también su uso sobre estos insectos nos puede llegar a dar cierto “placer” personal.

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