El liberalismo como solución al problema del neoliberalismo: (1ª Parte, un gobierno ilegítimo)

Hoy se cumple un año de la victoria electoral de otro gobierno ilegítimo desde la instauración de la democracia en España. Suena duro, pero es real.

Si partimos de la base aceptada por casi todos y recogida en nuestra constitución vigente, que dice que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado, y examinamos detenidamente los hechos y decisiones políticas de gran calado adoptadas por el actual “gobierno” de España, veremos que su ilegitimidad está fuera de toda duda.

El poder emana del pueblo y debe estar supeditado en todo momento a los intereses del pueblo, y no al contrario, en donde el pueblo se ve supeditado a los intereses del poder, como ocurre en la actualidad y ha venido sucediendo desde el principio de nuestra democracia.

Pero empecemos desde el principio. Se ha aceptado la palabra “gobernantes” para definir a nuestros representantes políticos en las instituciones del estado, y eso no es así. En una democracia participativa seria –no la nuestra– el poder de “gobierno” recae en todos los ciudadanos y no en un grupo de representantes que usurpan a la ciudadanía el poder de decisión sobre lo que atañe al conjunto de sus intereses. No son gobernantes, sino meros administradores de lo público y los representantes de las distintas voces del pueblo, de sus sensibilidades políticas, afinidades e intereses y, por lo tanto, no puede un grupo selecto de “elegidos” tomar como propias decisiones del pueblo cuando estas atentan contra los intereses del propio pueblo, de igual manera que un administrador de una empresa no puede tomar decisiones que perjudiquen los intereses de los propietarios de la misma.

Si aceptamos además que la propia ley electoral es antidemocrática en su esencia y no permite la libre participación de las personas en las elecciones a cargos de representación ciudadana, añadiendo además que el peso de los votos ciudadanos no tienen el mismo valor igual a una persona un voto, sino que este gana o pierde peso a según donde se vote y a qué partidos políticos, podemos concluir que la primera piedra sobre la que se erige la esencia de nuestra democracia es antidemocrática, y por lo tanto todo lo que surja de ella es ilegítimo por definición.

Si aceptamos así mismo que los órganos de representación ciudadana están para velar por los intereses del conjunto de la ciudadanía, toda decisión que se tome por estos a espaldas del pueblo y contra el pueblo es ilegítima también por definición, como ilegítimo es negarle al pueblo soberano la última palabra sobre las decisiones que le afectan.

Si tomamos como ejemplo las sucesivas subidas del IVA promovidas por este y el anterior gobierno podemos entender mejor el significado de mis palabras. Las dos subidas del IVA, del 16 al 18 por ciento primero, y del 18 al 21 después, no han sido adoptadas con el beneplácito del pueblo soberano, sino por unas elites que a espaldas de los intereses del pueblo, aunque camuflando sus intenciones bajo el eufemismo de que era lo mejor para el pueblo, decidieron esas medidas no para dotar al pueblo de unas medidas correctoras a sus problemas,  sino para satisfacer otro tipo de intereses que nada tienen que ver con el interés común de la ciudadanía. Por lo tanto, al ser esas medidas contrarias al interés de los ciudadanos son ilegítimas en tanto en cuanto perjudican y van en contra de su soberanía popular. Pero además en el caso del “gobierno” actual se une una causa que los desacredita si cabe aún más y refrenda mi acusación hacia ellos de “gobierno ilegítimo”: han mentido y estafado a los electores.

Pacta sunt servanda; “lo pactado obliga”, y un programa electoral es un pacto entre el partido político que lo redacta y aquellos electores que le otorgan su confianza para que lleve a cabo las políticas que reflejan en el programa electoral, que para eso se elaboran.

El actual máximo representante del pueblo no reflejaba en su programa electoral una subida del IVA, ni que haría todo aquello que ha hecho en este primer año de su máxima representación popular, ergo ha engañado a los electores para buscar en este caso sí, la gobernación en aras de sus propios intereses en contra de los del pueblo soberano, y aquí es preciso definir el significado de la palabra gobernar como mandar con autoridad o regir una cosa, pero aplicando el matiz por el cual “su autoridad” no emana del pueblo, al que ha engañado diciendo que no haría lo que sí ha hecho, por lo tanto no hay autoridad sino totalitarismo: Régimen político que concentra la totalidad de los poderes estatales en manos de un grupo o partido que no permite la actuación de otros, es decir, no permitiendo la actuación del pueblo en la toma de decisiones que le afectan.

¿Por qué no ha consultado el máximo representante del pueblo al propio pueblo sobre la idoneidad de sus decisiones y las ha supeditado a lo que este entienda como mejor para sus intereses? Recordemos que en España plantear referéndums es casi un tema tabú, cuando en realidad debería ser como ocurre en otros países la base para la toma de decisiones políticas de gran calado. Y ahí quería llegar yo para explicar el título de este artículo: El liberalismo como solución al problema del neoliberalismo.

El neoliberalismo por definición es la forma moderna de liberalismo, que concede al Estado una intervención limitada en asuntos jurídicos y económicos, pero esa definición es falsa en sí misma, dado que el liberalismo defiende la libertad en las conductas privadas de los individuos y en sus relaciones sociales, por lo tanto, el neoliberalismo nada tiene que ver con el liberalismo, en tanto en cuanto se crea la figura del Estado como un ente particular ajeno al propio individuo o a los individuos que conforman una sociedad para usurpar la libertad de estos. No tiene nada que ver una cosa con la otra por mucho que se le busquen los tres pies al gato; el Estado no es un individuo y, por lo tanto, carece de las virtudes y defectos de este. El Estado somos todos y no uno o varios elegidos. El Estado no puede estar a un nivel superior al del propio individuo, sino a su altura y en cohabitación con intereses mutuos.

Lo que ocurre en las sociedades “modernas” es que el individuo ha renunciado a su yo tutelar de sí mismo en favor de esos monstruos llamados Estados, quizás por la errónea idea de que estos deben ser los que velen por sus intereses renunciando a su propia libertad. Y así hemos llegado a la situación surrealista en donde es un ente ficticio quien “gobierna” nuestras vidas sin que los ciudadanos puedan ni siquiera validar las decisiones que se toman en su nombre.

Esta democracia nuestra no es pues tal cosa, y las decisiones de nuestros representantes políticos en las instancias en las cuales se decide nuestro futuro son ilegítimas porque no se amparan en la voluntad del pueblo, sino en las suyas propias, utilizando además el engaño y la estafa electoral para dominar al conjunto de la sociedad.

La única forma de combatir el neoliberalismo y ser en verdad dueños de nuestras propias decisiones es aceptando el liberalismo colocando al individuo a la altura del Estado, pero para eso hacen falta agallas para aceptar precisamente ser dueños de nuestras propias decisiones y aceptar las consecuencias, y que el Estado no sea más que el administrador de nuestros bienes comunes con arreglo a nuestra voluntad, sin que nos imponga como debemos vivir o como debemos relacionarnos con los demás.

Una persona, un voto. Las decisiones que nos atañen a todos y que son fundamentales deben ser refrendadas mediante referéndum y no de manera unilateral por nuestros administradores, ya que estos ejercen la soberanía en nombre del pueblo, no sobre el pueblo.

La libertad solo se puede alcanzar asumiendo las consecuencias de nuestros actos y siendo participativos en igualdad en la vida política, lo otro, esto que tenemos ahora, es una farsa ilegítima que no tiene cabida en una democracia seria, participativa y que promueva unos valores de justicia y equidad para todos.

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4 Comentarios

  1. Sólo te faltó decir que eso no se alcanza, ni se puede alcanzar en pintura, en ninguno de esos estados que ahora conocemos. Eso es patrimonio de los municipios pequeños. Precisamente de su crisis nace la progresiva crisis democrática.

    Saludos procurando asumir las consecuencias de mis actos, como ser democrático que intento ser. A pesar de las intromisiones gobernantes que lo complican todo.

  2. El liberalismo ya no responde a la situacion actual.

    Es la economia lo que marca la tonica. El liberalismo politico es derivacion del economico.

    Mientras el liberalismo economico pugna por terminar de derruir los restos estamentales y aristocraticos el liberalismo politico refuerza el reclamo construyendo una concepcion consecuente del individuo y la sociedad.

    Sin embargo el liberalismo era ciego al problema de la desigualdad, de la miseria y pobreza cronicas, pues las libertades que se reclaman y proclaman son las de quienes se las puedan pagar.

    El neoliberalismo, merece el prefijo neo, precisamente por la inexistencia de las condiciones que daban sentido al liberalismo, asi pues el neoliberalismo describe la sociedad y el Estado como un ambiente contrario a la libertad, debido a una supuestamente abrumadora intromision del Estado en la vida publica y privada. El neoliberalismo falsea la realidad describiendola como un sistema colectivista que maniata al individuo so capa de proporcionarle proteccion.

    El liberalismo en cambio se batia contra los restos del absolutismo. Asi que tampoco vale como antidoto contra el neoliberalismo. En realidad este supuesto liberal es meramente otro neoliberal que continua culpando a los politicos, cuando la inanidad de estos es fruto de la deriva del poder a manos del hombre de negocios corporativo en general y financiero en particular.

    Si el articulista hubiera denunciado eso, le daria algo de credito, pero como no lo hace, lo considero un neoliberal mas. Recuerdese que el neoliberalismo invocaba la libertad y vemos en el articulo la clasica oda a la autodeterminacion individual, presuntamente usurpada o cedida al Estado.

    • Yo creo que hay gente que sin duda escribe muy bien, pero igualmente entienden muy poco de lo que leen. Si de este artículo usted extrae mi personalidad le invito a que lea artículos del blog, y aún así, aunque los lea, dudo que pueda llegar a analizarme sin conocerme. De todas formas toda crítica fundamentada me imbita al debate y, como este artículo es solo la primera parte de otros que iré publicando a su tiempo, espero que cuando los lea rectifique. De todas formas relea el artículo, que no es más que una crítica al modelo político actual y a la usurpación del poder al ciudadano, del cual emana el poder en nuestra constitución, y reclamo que se le devuelva al cuidadano -obviamente individuo- su capacidad para dirigir efectivamente, o al menos poder ser parte en la toma de decisiones que le ateñen. Encantado de conocerle en todo caso.

    • La verdad es que su comentario es para leerlo y releerlo hasta encontrarle sentido. ¿A usted le molesta que se culpe a los políticos de los problemas de nuestra sociedad? Parece que si, no obstante no tiene reparos en culpar a estos de inanidad ante el “poder” del hombre de negocios corporativo en general y financiero en particular (…) ¿En qué quedamos, son o no son culpables los políticos de los problemas de nuestra sociedad? Pero además debo decir que el artículo tal y como yo lo he entendido -a lo mejor soy muy lerda- es una crítica a nuestra democracia, que no lo es tal, y cuando el autor del artículo se pregunta lo siguiente creo que da en el clavo: ¿Por qué no ha consultado el máximo representante del pueblo al propio pueblo sobre la idoneidad de sus decisiones y las ha supeditado a lo que este entienda como mejor para sus intereses? Deja claro el autor que a quien le hay que preguntar es a todo el pueblo y no solo a los hombres de negocios ¿De dónde sacas la defensa al hombre de negocios en este artículo? En todo caso yo entiendo que si el articulista fuese “neoliberal” lo sería además imbécil por criticar un sistema ajustado como anillo al dedo a los neoliberales, ¿No crees? Este artículo por cierto me llega de manos de una compañera de facebook que es apasionada socialista y le ha encantado, lo que me confirma que en esta sociedad hay mucha gente que no sabe ni lo que quiere o lo que defiende, porque el socialismo español dentro de la democracia si por algo se ha destacado es por el intervencionismo del estado para dirigir los asuntos de los ciudadanos, justo al revés de lo que los socialistas dicen defender, que es a las personas en defensa de los abusos de los empresarios y del propio estado. Pero bueno, como ya he dicho, puede que sea yo muy lerda.

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