El liberalismo como solución al problema del neoliberalismo: (2ª Parte, sobre bulos, negociaciones colectivas y la extorsión del estado)

Una de las acusaciones más generalizada que se hace para desprestigiar a los liberales y su pensamiento es aquella que dice que estos buscan la desregularización de las bases de entendimiento entre los empresarios y los trabajadores, buscando así la supremacía de los primeros sobre los segundos y evitar que estos tengan mecanismos de defensa sobre los “déspotas” empresarios. Se creen pues que los liberales lo único que defendemos es la libertad del hombre empresario para decidir sin trabas todo lo que le concierne sobre sus negocios ignorando las necesidades de aquellos que han de depender del trabajo que estos crean en sus empresas. Un bulo en toda regla que me encargaré de desmentir categóricamente.

En primer lugar ser liberal no necesariamente va aparejado a ser empresario, hombre de negocios, rico o perteneciente a una casta de poder. Un liberal lo puede ser cualquiera por su pensamiento, tanto un hombre de negocios¸ un obrero cualificado, otro sin cualificación, un ama de casa, un sacerdote o cualquiera que crea que ser liberal es defender la independencia del individuo, su derecho a disponer de su vida y sus propiedades privadas como guste con la única limitación de la no violencia para alcanzar sus fines.

Por eso, la acusación que se hace sobre el pensamiento liberal de ser única y exclusivamente una defensa de los intereses de los empresarios y hombres de negocios no es más que un bulo interesado, bulo que generalmente proviene de aquellos otros que sí creen que al hombre hay que  protegerlo de su “propia ignorancia y escasa valía” y, aprovechando la coyuntura dictar ellos las normas, regularizaciones y todo lo que atañe a las negociaciones privadas entre los individuos. Esta gente establece así el axioma de que los trabajadores, por ejemplo, están incapacitados per se para defender sus intereses frente a los empresarios, cuando en un estado de libre comercio las condiciones para la negociación de sus derechos, obligaciones, retribuciones etc  devienen del propio mercado y sus necesidades. Si se anula la capacidad del individuo para negociar por sí las condiciones que regulan su vida privada, se crea en paralelo una dependencia de estos individuos hacia organizaciones de índole superior. Se crean por tanto las condiciones en las cuales la corrupción y los intereses de una minoría se imponen sobre los intereses de los individuos que conforman la mayor parte de la ciudadanía.

Las negociaciones colectivas en nuestro país son la muestra más didáctica que desmiente las bondades del sistema actual y, de paso, nos da la razón a los liberales en nuestros postulados. ¿Por qué? Veamos,  ¿Quiénes son los interlocutores válidos para establecer una negociación colectiva? Lo son los sindicatos de trabajadores por un lado, y la patronal de los empresarios por otro, con la mediación interesada del “gobierno” del estado que suele arrimar el ascua a la sardina de sus propios intereses.

Pero los sindicatos de trabajadores en España tienen realmente un peso específico en número de afiliados con respeto al número total de trabajadores realmente ínfimo; solo quince de cada cien trabajadores está afiliado a un sindicato, según datos aportados recientemente por la Comisión Europea (UE), y aún así, estos ejercen la representación del total de los trabajadores en la negociación colectiva, lo cual es ilegítimo y de nulo valor democrático: una minoría decide por la inmensa mayoría sobre sus derechos y obligaciones siendo vinculantes sus acuerdos, nos sean favorables o no.

Por otro lado la patronal de los empresarios no tiene en cuenta  que en España la mayoría del empleo lo crean las PYMES y autónomos, y aún así, se atreven a negociar en nombre de estos pero representando solo a las grandes empresas.

La desafección de los trabajadores y empresarios hacia sus organizaciones representativas en España es un hecho: La mayoría de trabajadores, autónomos y empresarios españoles se sienten mal representados actualmente por las asociaciones sindicales y patronales, según se desprende del “Estudio de opinión sobre el mercado laboral 2011” elaborado por InfoJobs.

El pensamiento liberal rechaza de plano esta situación anacrónica a los tiempos que vivimos, dado que se sustituye la voluntad de los individuos en aras de una negociación en la que no tienen ni voz ni voto y, por lo tanto, no les representa e impide que se desenvuelvan libremente alcanzando los acuerdos que crean más justos para sus circunstancias personales. Esto no significa bajo ningún concepto que los liberales defendamos la supremacía de los empresarios y la anulación del derecho del trabajador a la hora de tomar sus decisiones. Los liberales defendemos el derecho de todos a pactar libremente las condiciones laborales sin injerencias de terceros. Los liberales no entendemos que los trabajadores sean incapaces per se de defender sus intereses sin la intermediación de una instancia superior. Si eso fuese así, ¿Por qué habrían de estar más capacitados los representantes sindicales para llegar a acuerdos en nombre de los trabajadores, si estos a la vez lo son? No tiene sentido. Sería como reconocer que una parte de los trabajadores está realmente capacitada para la negociación por el simple hecho de pertenecer a un sindicato, sin que esto en sí mismo demuestre nada. ¿No puede un individuo trabajador por si mismo estar igual o más capacitado que un individuo/trabajador/sindicalista para negociar sus condiciones laborales? Sin duda.

Por lo tanto, la acusación sobre el pensamiento liberal que nos sitúa como defensores de los empresarios es ridícula. Los liberales defendemos a los individuos sean cuales sean sus circunstancias personales y su lugar en la sociedad, su derecho a tomar sus propias decisiones y de disponer de sus vidas y sus bienes como estimen oportuno.

Los liberales defendemos además a los individuos ante las extorsiones del estado, esas que se perpetran en nombre del bien común. Así, para un liberal, un robo es un robo, sea a mano armada en plena calle o bajo el disfraz de la legalidad impuesta por el estado. Como la justicia en ocasiones nada tiene que ver con la legalidad quiero exponer algunos ejemplos de cómo el estado con su afán regulador utiliza los resortes de poder para coaccionar a los individuos creando problemas allí donde no los había, y además en su propio beneficio.

No hace mucho el gobierno “legisló” para que las trabajadoras que ejercen sus labores en el ámbito doméstico por cuenta ajena se diesen de alta en la Seguridad Social. La medida se vendió como una defensa de los derechos laborales de estas trabajadoras y como una lucha contra la economía sumergida (…) Bien, expuesto así todo parecen bondades de nuestros legisladores, pero no. Aparte que la medida el único fin que encierra en la recaudatoria, lo que ha creado es problemas para trabajadoras que antes no los tenían. El término de economía sumergida ya encierra en sí mismo una gran falacia, dado que la constitución nos otorga el derecho al trabajo, y este, salvo que sea delictivo en sí mismo no puede considerarse ilegal ¿Quién otorga el derecho al trabajo, los legisladores mediante subterfugios legales, tasas, licencias e impuestos? ¿Por qué a de lucrarse el estado con el fruto de nuestro trabajo, a cambio de qué? Pero de eso hablaré más tarde.

El ejemplo que expongo es esclarecedor. El estado consideraba que las trabajadoras domésticas no adscritas a la Seguridad Social estaban siendo privadas de una serie de derechos, tales como la propia Seguridad Social o al reconocimiento de disfrutar de vacaciones retribuidas. Pero la realidad es que la medida de “regularizar” los derechos de estas trabajadoras ha conseguido si cabe dificultarles aún más el ejercicio del derecho supremo al trabajo, cuando no se lo ha anulado por completo.

Muchas de estas trabajadoras han visto como la parte contratante se negaba a asumir un costo superior al ya pactado, es decir, se han negado a asumir el coste proporcional de la cuota de la Seguridad Social de la trabajadora en base a las horas previamente pactadas como de jornada laboral entre ambas partes. O en su defecto estaban dispuestos a asumir dicha carga, pero rebajando el precio del valor del trabajo. En ambos caso las trabajadoras han visto como se les creaba un problema donde antes no lo tenían: o cobrar menos o perder el trabajo. La tercera vía es seguir en la economía “sumergida”, pero más expuestas al poder coercitivo del estado.

La “economía sumergida”, por cierto, no es más que una definición torticera que el estado utiliza para criminalizar a quienes de alguna manera tienen que buscarse su sustento pero no pueden hacerlo dada  la situación precaria de nuestra economía. Si no hay trabajo para todos ¿De qué han de vivir quienes no tienen trabajo, de los subsidios del estado? Esto es denigrar al individuo, un poco de pan para hoy y miseria para mañana, aparte de inasumible en el tiempo.

El estado como organización criminal necesita de recursos para sostenerse, y estos han de salir de los bolsillos de los ciudadanos necesariamente. Como liberal, creo que regular el derecho al trabajo bajo imposiciones me parece un atraco, dado que a nadie se le escapa que dichas regularizaciones tienen como fin que el estado se lucre con el fruto de las rentas obtenidas por el trabajo del individuo, sin que este reciba recíprocamente nada pactado entre ambas partes. El pago de tributos por el fruto del trabajo individual debe tener como objetivo la obtención de algo a cambio, y no el derecho a trabajar que de por si es inalienable. Pero es que además la mayor aportación de una persona trabajadora a la sociedad es su capacidad de consumo, verdadero motor de la economía y, a mayor número de personas trabajando mayor capacidad de consumo. Si todos trabajamos todos consumimos, y no dependemos del estado para nuestra subsistencia ¿Por qué pone entonces trabas el estado para que las personas no puedan trabajar libremente? Porque eso supondría que el aparato del estado se debilitaría, que no es lo mismo que decir que la sociedad se debilitaría. El Estado en si es una maquinaria que funciona bajo la premisa de beneficiar a cada uno de los miembros que lo conforman, que son parte de su engranaje interno. Ese es su sentido y razón de ser, y no otro. Si el estado no extorsiona a los ciudadanos no podría seguir otorgando prebendas y privilegios a las personas  cuya razón de ser es formar parte del estado viviendo del fruto del trabajo ajeno.

Deduzco pues que al estado no les importan realmente estas trabajadoras, sino el beneficio que puedan obtener del fruto de su trabajo, incluso yendo en contra del derecho inalienable al trabajo de estas.

Otro ejemplo del despropósito al que hemos llegado por no aceptar el liberalismo como una ordenación justa de la sociedad lo encontramos en esto que se ha dado en llamar los Minijobs. Para un crítico con el pensamiento liberal, que podamos defender esa posibilidad laboral es sin duda la prueba de que los liberales somos unos defensores acérrimos de la voluntad déspota de los empresarios, sin querer profundizar en la medida y lo que esta podría suponer para cientos de miles de personas.

Personalmente he trabajado bajo esa modalidad laboral, es decir, media jornada pactada con el empresario, de nueve de la mañana a una de la tarde y de lunes a sábado con una retribución económica de quinientos euros al mes, y no lo he hecho coaccionado ni extorsionado en ningún momento, sino libremente y encantado de haberme conocido. Eso me permitió durante un par de meses ingresar unos emolumentos necesarios para la sostenibilidad de mi hogar, dejándome además las tardes libres para seguir ejerciendo la actividad de escritor que casi nada me reporta pero que me reconforta. ¿Y el empresario, se ha visto compensado por mi actitud de esclavo moderno como nos sugieren algunos? Ni mucho menos. El empresario pudo durante ese tiempo atender las necesidades de su negocio en una época de temporada alta, ajustando sus necesidades a la realidad de su negocio. ¿Cuánta gente estaría dispuesta a aceptar un empleo en estas circunstancias? Eso dependerá de sus necesidades y realidades, y no de lo que decidan otros por ellos. ¿Quién tiene legitimidad moral para decidir por una persona que ese tipo de contrato laboral la denigra y expone a las arbitrariedades del empresario? Un liberal no, desde luego. Un liberal respetará las necesidades y decisiones de cada individuo, sin lanzarse al ruedo de las opiniones y supuestos por los cuales per se esa persona será explotada por el empresario.

Y termino por hoy hablando del IBI (Impuesto sobre los Bienes Inmuebles), otro atraco perpetrado por el estado que para un liberal resulta inaceptable, una extorsión en toda regla en tanto en cuanto obliga a los propietarios de bienes inmuebles a pagar al estado una tasa anual arbitraria por ser solo eso, propietarios. ¿Acaso no se paga el IVA cuando se adquiere una propiedad inmobiliaria? Entonces no tiene sentido además pagar un impuesto por, por ejemplo, ejercer el derecho a tener una vivienda en propiedad. A los no liberales esta opinión les parecerá una defensa a ultranza de los intereses de los más ricos, obviando que la mayoría de propietarios son trabajadores de clase media o baja, o que las personas que viven de alquiler ven como los propietarios de sus viviendas aplican esa tasa a las cuotas mensuales por dicho alquiler. Pero lo más sangrante si cabe es que ese impuesto no tiene una contrapartida directa sobre quienes lo pagan, no se recibe nada a cambio dado que los ciudadanos no pueden decidir en qué se gastan los dineros recaudados con este y todos los impuestos, sino que son los políticos quienes “administran” a su libre albedrío, hasta el punto de que ahora nos dicen que no hay dinero para atender las necesidades de los ciudadanos, tales como el arreglo de la acera que da acceso a nuestra vivienda, o la colocación de farolas etc…

Si se pagan los impuestos y no hay dinero para atender las necesidades de los ciudadanos entonces se rompe el Quid Pro Quo, además de ser una estafa y que, si uno en virtud de eso deja de pagarlos se expone a que le embarguen sus propiedades. Es en toda regla una extorsión que anula la libertad del individuo y lo expone al libre albedrío de quienes nos gobierna.

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7 Comentarios

  1. Hola, no puedo por menos que discrepar profundamente con el contenido de este artículo. Avanzo esta queja a la espera de conseguir hacer una redaccion adecuada de mi discrepancia ya que ni soy profesional del medio ademas de la dificultad (por falta de experiencia) para hilar adecuadamente mi argumento; independientemente de la traicion que las cúpulas de los sindicatos de clase tradicionales (no hablo ni quiero hablar de los profesionales por que unicamente se interesan de manera exclusivista de sus representados y sus intereses) han perpetrado contra la clase trabajadora, es un hecho que los trabajadores no estan en el mismo plano de defensa de intereses que los patronos y es por esto que se necesitan organizaciones que representando el interes de los trabajadores actuen como PORTAVOCES, del grupo por que contra los deseos de la patronal (que trabajemos bien y gratis) debemos oponer la fuerza de la masa y no hay otra. ¿Que puede negociar una empleada de hogar con su contratante (si tan solo consigue que no se tenga que desnudar ya es un exito) sabiendo que la fuerza no la tiene ella y está a merced del empleador pues si ella no quiere otras vendran que su trabajo haran?. La propuesta del gobierno me parece justa lo que ocurre es que es cierto que excusandose en un derecho que tienen todos los trabajadores lo que buscan es ingresos y lo mismo les da a estos impresentables con tal de conseguir una sola cotizacion. No hay mas que querer para obligar a empleadores a tratar a empleados con dignidad; no puede ser que alguien quiera prosperar a costa de los demas, no hay mas que ver como la perdida de poder de las organizaciones sindicales (por su culpa) a ocasionado una perdida de derechos escalofriantes para los trabajadores (sueldos raquiticos, horas impagadas, despidos,…..) asi que a ver esa libertad para negociar donde está, no es lo mismo tu caso que el de un desempleado sin oficio (millones de trabajadores) que como unico ingreso recibe 800€ con cntrato temporal con los actuales precios y no digamos si tiene familia. Necesita una organizacion fuerte y solidaria que defienda sus intereses como ser humano y trabajador, que asegure el cumplimiento de lo pactado.
    Si tienes una empresa de temporada entiendo la situacion que me dices pero por qué nadie plantea que cuando haya beneficios reparta para que cuando no los haya se les pueda pedir/exigir a los trabajadores que tambien se solidaricen……lo siento estoy exahusto, intentaré hilar esto con mas tiempo y te lo envio.

    • De entrada querido Andrés, por lo que leo, usted ya está tratando a todos los empleadores como si fuesen unos déspotas y, en consecuencia, trata a los empleados como mártires sin capacidad para discernir lo que para ellos puede ser bueno. Lo siento, todas las opiniones pueden ser válidas, por supuesto, pero la suya no la comparto en tanto en cuanto divide a las personas por clases: la de los empleadores que son déspotas y la de los empleados que son borregos y por ende no saben defenderse solos, y por ahí no paso.

  2. Hola, hace unos dias escribi una pequeña respuesta a este artículo con el que me muestro en desacuerdo y no lo he visto recogido; en el no habia ningún tipo de insulto ni menosprecio -de hecho leo mucho de lo que escribe- asi que sólo me queda pensar que mi redaccion no tenia la calidad necesaria para verse publicada.
    Un saludo

    • Estimado Andrés, este es un blog no profesional, es decir, aquí dejo recogidas mis opiniones, pero aparte tengo vida propia y en ocasiones no puedo estar pendiente de los comentarios de la gente que lee las mismas, por eso modero los comentarios cuando puedo, y no cuando lo desean quienes entrar para opinar. Quizás usted no tenga otra cosa que hacer,pero yo sí. Siento la tardanza en contestar/moderar sus comentarios y, si le parecer bien, para evitar tardanzas que a usted le parecen inaceptables le conmino a que me pague un sueldo y entonces estaré a su entera disposición en el horario que más le convenga, pero si esta propuesta le parece mal entonces le ruego que acepte que como humano tenga mis prioridades, y estas ahora mismo no pasan por atenderle a usted ni a nadie.

  3. Hola, le pido disculpas por mi precipitacion ya que no era mi intencion ser grosero ni exigirle una dedicacion plena ni siquiera una respuesta a mis desvaríos de pequeño mortal cuando por otra parte le aprecio y leo con asiduidad; ha sido consecuencia de alguna otra experiencia en algún foro donde he expuesto mi opinion y no ha sido publicada siendo esta en todos los casos contraria a la del autor del artículo original.
    Seguro que me he expresado mal si lo que ha entendido es una division entre colectivos buenos y colectivos malos y no es asi. Sí creo que socialmente hay dos clases de individuos los empleadores y los empleados. Sin entrar en mayores disquisiciones como Vd sabe desde que existe el mundo y salvo en algunas profesiones liberales , no en todas ni en todos los casos (se me ocurre pensar por ejemplo en Velazquez o Miguel Angel en ambos casos obligados a crear segun los deseos del rey o el papa) los empleadores han buscado prosperar entre otras cosas a costa de sus empleados y sabemos que solo cuando los trabajadores se han unido a través de sus organizaciones es cuando han conseguido comer algo del pastel y legarnos el disfrute de algunos derechos como el descanso. No hay mas que ver que en paises donde no hay una organizacion sindical fuerte los trabajadores viven en condiciones infrahumanas y no creo que los empleados sean borregos pero en muchos casos y sobre todo si no hay quien se enfrente a ellos (el sindicato- que no es un ente abstracto sino la suma de todos los trabajadores -) los empleadores actuan con despotismo -no ilustrado-.
    Conozco personalmente a autonomos (la verdad que pocos) que se niegan a aprovecharse de la reforma laboral para contratar en condiciones abusivas a gente que busca trabajo aun a sabiendas que aceptarian trabajar una jornada de diez horas seis dias a la semana por 700€ teniendo una familia que alimentar.
    En la constitucion que regia la segunda republica ya se recogia la obligacion de emplear primero a los habitantes de la poblacion donde se iniciaba una obra o se creaba una empresa antes de emplear a gentes de otras poblaciones para evitar el abuso que por otra parte hoy es habitual : “o firmamos el convenio en estas condiciones o deslocalizamos la empresa a Polonia”. Dile a un tornero de Seat por ejemplo que negocie su contrato con la direccion directamente, las consecuencias son presumibles incluso por Vd.
    Una sociedad liberal en un estado de derecho es posible. Una sociedad en un estado sin derechos es……taiwan, India, ………que es hacia donde caminamos; se esta liberalizando el mercado del trabajo de una manera bestial, los empleadores tienen las leyes de su parte para hacer y deshacer y ¿qué está pasando?, cada vez mas precariedad, los ricos mas ricos y los pobres mas pobres. …de los casi seis millones de parados alguno habrá que tenga conocimiento y caracter para negociar un contrato de trabajo,…..sigue sin trabajar. Los bancos siguen ganando, muchas empresas que estando en beneficios se plantean ERES,…¿por liberalismo se referia Vd. a esto?
    Un saludo

    • Naturalmente para usted todos o casi todos los empleadores son unos “hijo putas”, y los empleados aparte de unos santos son explotados por los primeros. Sobre lo que yo considero liberalismo dista mucho de esta visión de mierda tan extendida por estos lares que hace que los trabajadores parezcan unos pobres diablos que pasan por este mundo como si fuesen peces en un pecera, sin más objetivo que el de nadar de aquí para allá. ¿De dónde se desprende de mis artículos que yo no quiera un estado de derecho? Hay días que uno ya estalla y se revela contra tanta bobada, tanto lloriqueo y tanta estupidez y necesita hablar más claro si cabe, decir las cosas “muy castellanamente” y ponerlas en su sitio. Para mucha gente esto del estado de derecho se resume es su estado de derecho, sus derechos, luego sus derechos y si sobra algo que sea para sus derechos, pero nada de obligaciones ni autocrítica, que es muy mala para el ego y la vanidad. Usted dice que conoce a pocos autónomos que se nieguen a contratar a personas aplicando la legislación vigente, o sea, que se niegan según usted a ser unos esclavistas, tal que parece que los demás sí lo sean, pues mire usted, no sé si por casualidad o no, pero yo sí conozco a decenas de autónomos que trabajan como unos cabrones para sacar adelante sus pequeñas empresas, les pagan a sus empleados sueldos justos, se dejan la vida para no tener que despedir a nadie porque eso sería un mal síntoma para sus negocios, y conozco también a no pocos empleados gandules, de esos que lo único que les interesa es lo suyo, así caiga Roma o Santiago, de esos que a la mínima se cogen bajas laborales por sácame de aquí estas pajas del hombro y un largo etc. Será que yo vivo el día a día en la calle tratando con unos y otros, será que he sido empleado y empleador en distintas etapas de mi vida, será que yo no le echo la culpa a nadie de mis problemas, errores o fracasos, y que dude mucho de que cuando acierto sea solo y en exclusiva mérito mío, pero lo que tengo claro es que las personas que deciden emprender un negocio en este país me merecen un respeto, al igual que cualquier trabajador honrado y demás gente de bien. Yo no estoy en guerra con quien trabaja para llevarse a su casa lo suyo, sea lo suyo más o menos, pero sí me molestan quienes se pasan la vida despotricando contra esto y lo otro, quienes todo lo resumen al dictado de que hay opresores y oprimidos, y que estos lo son por una especie de fuerza superior que emana de quién sabe donde. Estas gentes, y no digo que sea el caso de usted que me merece un respeto mientras no me falte al mío y tampoco se ha dado el caso, son las que están mamando de las miserias ajenas, cuando no procurando que estas sean mayores para así tener lo suyo siempre bien calentito. Que el planeta es redondo a estas alturas del campeonato es asumido por todos, que hay hijo putas y buena gente también, ahora solo falta que a cada cual le pongamos el cascabel que le corresponde, pero sin etiquetas generalizadas del todo a cien, de esas que salen baratitas al por mayor. Que se necesitan sindicatos en condiciones lo sabemos todos, o buena parte de la población, pero que los que hay, o al menos los mayoritarios son una banda que dejan a Alí Babá y a sus 40 ladrones como meros aficionados no es menos cierto. Si tuviésemos unos sindicatos mayoritarios que fuesen eso; sindicatos, y se dedicasen a defender los intereses colectivos de los trabajadores otro gallo nos cantaría, y esa no es una opinión liberal, de izquierdas, derechas o medio pensionista. Es lo que hay. Hemos llegado al punto en esta sociedad en el cual un individuo no puede defenderse solo, pero es que quienes se suponen están para defenderlo son peores remedios que la enfermedad. ¿De qué estamos hablando en este país? No se pueden solucionar los problemas haciendo lo mismo que los ha creado, pero es que tampoco valen las recetas del pasado para solucionar problemas del presente, ni mucho menos estar dialogando con nuestros fantasmas. Lo que hay lo tenemos ahora encima de la mesa y es gordo; un país arruinado por la gracia de un inepto que ha sido sucedido en el cargo por otro que es cuando menos igual de inepto, con casi seis millones de parados, las arcas del estado vacías de dinero pero llenas de facturas sin pagar y un futuro a medio plazo muy negro, y a largo plazo ya veremos como salimos de esta. ¿Podemos seguir igual? Pues claro que no. Habrá que hacer algo distinto, dejar que quienes tienen ganas de trabajar lo hagan, que quienes tienen ganas de emprender nuevas aventuras lo hagan, pero eso es imposible en tanto en cuanto aquí todo dios quiere su mordida -en Cataluña ya sabemos que a eso lo llaman el 3%- , tanto políticos como sindicalistas, o aquellos que se creen que lo suyo es para siempre y a cuenta de papá estado. O espabilamos o nos caeremos con todo el equipo, el poco que aún nos queda, pero para espabilar lo que no se necesitan son garrapatas adheridas al cuerpo que nos chupen la sangre. Dejémonos de tantas tasas, tantas ordenanzas, tantas reglamentaciones y pongamos al HOMBRE en mayúsculas por encima de todo lo demás, y así saldremos de esta, colaborando entre nosotros, trabajando unidos y no mirándonos de reojo culpándonos los unos a los otros de ser los culpables de no se sabe qué. Decía Gandhi que “la causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad.”. Y en esas estamos de nuevo en este país, desenterrando viejas hachas de guerra, viejos eslóganes, viejos enemigos… “El enemigo es el patrón” cantaban los chicos de SKA-P , pero luego aceptaban el dinero del “patrón” que les pagaba las giras, los discos, los conciertos… No aprenderemos nunca, seguimos identificando a los “otros” como a nuestros enemigos; los de la izquierda se enemistan con los de la derecha y viceversa, los trabajadores odian al “patrón” pero están deseando que alguno de ellos les de trabajo, los patrones braman porque no ganan lo que quisieran aún cuando en ocasiones lo ganan todo y todo le es poco, y algunos, como siempre, se encuentran en medio de todo esto y lo único que quieren es respirar un poquito, que el mundo no deje de girar, pero a poder ser un poquito más despacio que esto no hay quien lo aguante. Yo mismo lo único que pido es que me dejen ser yo mismo, vivir mi vida, tomar mis decisiones y apechugar con las consecuencias sin que tanto unos como otros me digan en cual bando debo militar, a quien odiar o sentir como enemigo o amigo. Yo soy liberal porque respeto a todo aquel que sienta respeto por sí mismo, no porque crea que ser liberal sea una panacea o idea política. Ser liberal no es ser político, sino ser humano con todas sus consecuencias y dejar que los demás lo sean y, si puedo ayudar en algo mejor.

  4. Bueeeno pues parece ser que al final vuelven las aguas a su cauce aunque haya tenido un arranque de corcel presuponiendo unas actitudes y un pensamiento que no lo es “empresarios hijo putas y empleados santos,…” los empleados no siempre son explotados ya que muchas veces -la mayoria segun que sociedades- se llegan a acuerdos. Defino un estado de derecho como aquel en que establecidas unas leyes consensuadas estas se cumplen, ni mas ni menos. Creo que esto lo he expresado “muy castellanamente” y no por ello suena a exabrupto para que quede clara.
    Mi compañera, mi mujer es una de esas que trabaja , no como una cabrona -que no se que manera de trabajar es esa, y no soy ningun ñoño por utilizar o no segun que palabras castellanas- sino como una campeona para sacar adelante su negocio saliendo a las 8 y llegando a las 22 para conseguir cubrir gastos -en otro tiempo se ganaba dinero y peleamos por que vuelva a suceder-; personalmente he sido empleador y soy asalariado y he llegado a pagar de mi bolsillo los seguros sociales de algun empleado que un socio sinverguenza y despota me hurtó. Conozco a demasiados empleados/compañeros gandules e insolidarios como Vd. decia con los que tengo agrias discusiones por eso mismo.
    Se ha equivocado rotundamente si de mis palabras ha deducido las situaciones de opresor y oprimido,..y ….vaya la mitad final de su respuesta la suscribo en terminos generales y me devuelve la simpatia con la que suelo leer sus comentarios (me imagino que eso le importará una mierda pero como no puede aplicar el “derecho de admision” para leer sus artículos pues a joderse, seguire leyendo lo que me apetezca y pueda y le manifestaré lo que quiera -eso sí, con el maximo respeto y admiracion-),…..pues eso que entonces según sus ultimas palabras creo que me puedo definir liberal.
    Un saludo

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