El hombre ha de trabajar y producir para poder sustentar su vida. El hombre soy yo, y no la masa que me deteriora.

rand

Ayn Rand, filósofa y escritora. Creadora de un sistema filosófico al que denominó «objetivismo».

Andan agitados por el sur de España desde hace un tiempo los hijos e hijas del marxismo español, ese representando por un barbudo alcalde de ideología bolchevique y más mentiroso que Pinocho. Exigen por tierras andaluzas que el PER lo puedan cobrar los “trabajadores de la tierra” incluso sin pegar palo al agua, sin limitación de peonadas laboradas ni gaitas. Al estado se lo exigen de forma airada y sin contemplaciones en el método; si hay que expropiar las tierras de los “terratenientes” se expropian y a vivir todos en comuna, apartados de la sociedad a la que le reclaman el pan y la sal pero de la que no quieren formar parte.

Es injusto que le gente no tenga trabajo, cierto, pero más injusto es querer vivir sin trabajar a cuenta de quienes sí lo hacen y con ello sostienen el chiringuito. Ya sé, soy un mal ciudadano por no desear que esa gente viva a cuerpo de rey a mi costa, pero es que no podía ser perfecto y sumo este a otros muchos defectos que tengo.

La izquierda bolchevique española aún no ha entendido que para que dos más dos sumen cuatro se necesitan las dos más dos, y no una más dos, y si esto no se entiende no se entiende nada.

En España no necesitamos comunistas que vengan a decirnos cómo se ha de repartir la miseria entre todos, sino personas que nos expliquen con ejemplos como se crea riqueza, y de esto último no van sobrados.

Los socialistas por otro lado han editado un vídeo para pedirnos perdón, pero no por dejar al país en la ruina, eso jamás lo reconocerán, sino por no haber hecho lo que sí sabían que tenían que hacer pero no hicieron, o eso dicen. A la iglesia palos y más palos, como si el problema de España fuese el dinero que el estado destina a esa institución, y no por ejemplo el que destina a otros colectivos de chupasangres, como los sindicatos o los partidos políticos. Para los de la rosa marchita sobre puño en alto ellos son la solución a los problemas que no supieron solucionar en su tiempo, cuando tenían el poder del país a su disposición, y ahora, a la vejez, viruela.

El gobierno actual sigue la hoja de ruta que se comenzó hace cinco años, nada nuevo bajo el sol ni nada que llame a la sorpresa, salvo para los que se creían que el PP era el partido de los “trabajadores”. Ilusos siempre hubo y habrá en este país.

Y la culpa de todo esto la tenemos los cuatro que aún nos llamamos liberales, y no el resto que han estado gobernando España a su antojo. Hay que asumirlo, se necesitan cabezas de turco para distraer la atención, y como a nadie le gusta señalarse a sí mismo ni presentarse voluntario para estas cosas, siempre será mejor echarle las culpas a los cuatro gatos que estaban de parranda y que no habían visto al difunto en su vida.

Yo soy. Yo pienso. Yo quiero.

Mis manos… mi espíritu… mi cielo… mi bosque… esta tierra mía… ¿Qué debo añadir? Estas son las palabras. Esta es la respuesta.

Estoy aquí de pie, en la cumbre de la montaña. Levanto mi cabeza y extiendo mis brazos. He aquí mi cuerpo y mi espíritu, he aquí el fin de la búsqueda. Deseaba conocer el sentido de las cosas. Yo soy el sentido. Deseaba encontrar un permiso para existir. No necesito permiso alguno para existir; ni que me den el visto bueno para vivir. Yo soy el permiso y el visto bueno.

Son mis ojos los que ven, y la mirada de mis ojos confiere belleza a la tierra. Son mis oídos los que oyen, y la audición de mis oídos da su canción al mundo. Es mi mente la que piensa, y el juicio de mi mente es la única linterna que puede hallar la verdad. Es mi voluntad la que elige, y la elección de mi voluntad es el único edicto que debo respetar.

He conocido muchas palabras, algunas resultaron sabias y otras resultaron falsas, pero sólo tres son sagradas: “¡lo deseo así!”

Cualquiera que sea el camino que yo tome, la estrella que me guía está en mi interior; la estrella que me guía y la brújula que señala el camino. Señalan en una única dirección. Señalan hacía mí.

No sé si esta tierra en la que estoy es el corazón del universo o si no es más que una mota de polvo perdida en la eternidad. Ni lo sé ni me importa. Pues sé qué felicidad puedo alcanzar en esta tierra. Y mi felicidad no requiere un propósito más elevado para ser vindicada. Mi felicidad no es el medio para fin alguno. Ella es el fin. Es su propio objetivo. Es su propia razón de ser.

Tampoco soy yo el medio para que otros lleguen a los fines que anhelan conseguir. No soy una herramienta para que me usen. No son un sirviente de sus necesidades. No soy un vendaje para sus heridas. No soy un cordero a sacrificar en sus altares.

Soy un hombre. Este milagro de mi ser está para que lo posea yo y lo vele yo, y lo guarde yo, y lo use yo, y sea yo quien se arrodille ante él.

No cedo mis tesoros ni los comparto. La fortuna de mi espíritu no está para ser convertida en monedas de cobre y ser esparcida al viento cual limosna para los pobre de espíritu. Yo guardo mis tesoros: mi pensamiento, mi voluntad, mi libertad. Y el mayor de ellos es la libertad.

Nada debo a mis hermanos, ni voy buscando que estén en deuda conmigo. A nadie le pido que viva por mí, ni me ofrezco para vivir por los demás. No anhelo el alma de ningún hombre, ni está mi alma para que la anhelen los demás.

No soy ni amigo ni enemigo de mis hermanos, sino tan sólo lo que cada uno de ellos se merezca. Y para ganarse mi amor, mis hermanos han de hacer más que haber nacido. No otorgo mi amor sin razón alguna, ni al primero que se cruce en mi camino y me lo pida. Honro a los hombres con mi amor. Pero el honor es algo que cada cual ha de ganarse.

Escogeré amigos entre los hombres, pero no esclavos ni amos. Y escogeré sólo a los que me satisfagan, y a ellos les amaré y respetaré, pero no les mandaré ni les obedeceré. Y uniremos nuestras manos cuando queramos, o andaremos solo cuando así nos parezca preferible. Pues en el templo de su espíritu, cada hombre está solo. Que cada hombre guarde su templo intacto e inmaculado. Y entonces, que una sus manos con otros si lo desea, pero sólo más allá de su sagrado umbral.

Pues la palabra “Nosotros” jamás debe pronunciarse, salvo por propia elección y como segundo pensamiento. Esta palabra jamás debe ocupar el primer lugar en el alma del hombre; que sino se convierte en un monstruo, la raíz de todos los males sobe la faz de la tierra, la raíz de la tortura del hombre por parte de los hombres, y de una mentira indecible.

La palabra “nosotros” es como cal que se vierte sobre los hombres, se va depositando y se endurece como una piedra aplastándolo todo bajo su peso. Y lo blanco y lo negro se pierden en su color grisáceo. Es la palabra con la que los depravados roban la virtud a los hombres rectos, con la que los débiles roban el poderío a los fuertes, con la que los necios roban el conocimiento a los sabios.

¿En qué se queda mi alegría si todas las manos, incluso las más inmundas, pueden manosearla? ¿En qué se queda mi sabiduría si hasta los necios pueden mandarme? ¿En qué se queda mi libertad, si todas las criaturas, incluso las más viles e impotentes, son mis amos? ¿En qué se queda mi vida, si he de inclinarme, aceptar y obedecer?

Pero ya no tolero más este credo de corrupción.

He acabado con el monstruo “Nosotros”, la palabra de la servidumbre, el saqueo, la miseria, la falsedad y la infamia.

Y ahora veo el rostro del dios, y alzo este dios sobre la tierra, este dios que los hombres han buscado desde que existen, este dios que les dará la alegría, la paz y el orgullo.

Este dios, esta sola palabra:

“Yo”…. Ayn Rand

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s