El bulevar de los sueños rotos

1214votacion“…Es lo que tiene de bueno la democracia; que si te equivocas te lías a pedradas, quemas contenedores, sales en las televisiones diciendo que ya no vale, y que tus representantes no te representan etcétera…”

Digamos que sí.

No era el barrio de Gamonal un lugar conocido allende las fronteras de Burgos capital hasta que hace unos días sus vecinos tomasen sus calles para hacerlas “suyas”. Por el bulevar de los sueños rotos parece que ya no pasan de largo los sueños rotos, sino que se quedan pegados a la piel de sus infortunados vecinos; manifestación arriba, palos y pedradas abajo…

“La calle es nuestra”, y mía, y de todos.

Lo peor de la democracia es creernos que tenemos más derechos en proporción al número de pares que igualan nuestras razones para quitarles la razón a los demás. Podría ser peor…

Lo llevaban en el programa electoral los del PP y los del PSOE, digo, lo del bulevar del Gamonal, y la mayoría votó que sí. Pero como los programas electorales no se los lee nadie, pues pasa como con las preferentes: si te lo dice el director de la sucursal de toda la vida, pues no será nada malo. Y vas y firmas. Y vas y votas…

La coartada de la ignorancia y la de la indiferencia no es coartada.

Yo quiero que la parte de la calle que es nuestra; la “nuestra” de mi barrio, sea solo mía, para poner una frontera de colores con empalizadas anti subnormales, con una garita donde poder resguardarme del espejo que me mira con cara de pedirme la documentación, no sea que no sea quien digo ser y me quede fuera de mi reino…

Eso me pasa por pensar en fronteras, cuando lo lógico sería pensar en invadir al vecino con mis razones y hacer del mundo mi mundo feliz, a costa de los demás…

No era el barrio de Gamonal un lugar conocido allende las fronteras de Burgos capital, y mirad cómo, la calle es de ellos. Y si antes habían votado que sí, pues no vale ahora que les cae mal en el calendario acatar lo votado.

Es lo que tiene de bueno la democracia; que si te equivocas te lías a pedradas, quemas contenedores, sales en las televisiones diciendo que ya no vale, y que tus representantes no te representan etcétera…

Y luego vas, y les vuelves a votar, que la vida son dos días y no es cuestión de estar cambiándose la ropa interior cada vez que nos manchamos con la mierda que siempre es de los demás, aunque cagarla, la cagamos todos.

Digamos que sí, y a quien no le guste, como la calle es suya, se la quedan y no se hable más…

PD- Todos esos idiotas que dicen que los programas electorales no valen para nada porque nadie se los lee, entonces, ¿Para qué coño votan?

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Viaje a un planeta Wu-Wei.

viaje_a_un_planeta_wu-wei“… Y es que las voces “autorizadas” de este país, para narcotizarnos con sus gilipolleces, han copado todos los medios de masas, incluyendo las redes sociales que tan bien dominan…” 

En otras ocasiones en esta misma bitácora he escrito algo sobre la obra del escritor español Gabriel Bermúdez Castillo, amigo personal de la familia y hombre lúcido a carta cabal. Y no es que su nombre y su obra literaria me viniesen a la mente solo por pura cortesía hacia su persona, o por un afán de publicitar lo que para mí son píldoras geniales del padre de la ciencia ficción en nuestro país. Ni mucho menos.

Repasando los programas de televisión y radio que suelo escuchar de continuo, en lo referente a tertulias de debate social y político, noto en falta personalidades de hondo calado intelectual que me inspiren lo mínimo al menos; excepciones aparte, que suelen ser las pocas.

En España opina casi cualquiera y de cualquier tema, pues los tertulianos/as que pululan por los medios lo mismo valen para un roto que para un descosido. Como buena parte de ellos además son políticos de profesión y se deben al deber, pues así nos lucen las orejas al escucharlos repetir las mismas monsergas tanto en medios de izquierdas, como de derechas.

Los hay que ya se han profesionalizado en esto de ser tertulianos, y si yo no fuese malicioso no lo diría, pero sí, los hay que en vez de estar en sus puestos de trabajo de verdad, como por ejemplo insignes profesores universitarios, se pasan las mañanas, las tardes y las noches de plató en plató, de cadena en cadena, de estudio de radio a estudio de radio…

Lo difícil en este país es encontrar intelectuales de los de verdad; libres y objetivos hasta donde lo prudente invita. Y es que las voces “autorizadas” de este país, para narcotizarnos con sus gilipolleces, han copado todos los medios de masas, incluyendo las redes sociales que tan bien dominan. Por lo contrario, a las personas que tanto tendrían que decir no se les da cancha, no sea que el raciocinio, la sensatez y la inteligencia se nos cuele en las seseras y empecemos a ver que no solo el rey va desnudo, sino que toda la corte le secunda orgullosa por lo bien que visten.

Cuando recuerdo la figura de Gabriel no puedo dejar de revivir la sensación de gratitud intelectual  después de leer una de sus obras maestras: Viaje a un planeta Wu-Wei. Y es que hay obras que dicen más, que expresan más, que revelan más, que toda la palabrería de todos los necios que se creen saber algo, y que en el fondo solo están ahí porque se necesitan perros que les ladren a sus amos.

En Viaje a un planeta Wu-Wei, Gabriel Bermúdez no solo se anticipa a nuestro tiempo, sino que nos ilustra sobre lo venidero a poco que no enderecemos este rumbo hacia el desastre. En esta obra sublime, dos mundos totalmente opuestos se enfrentan sin saberse siquiera el uno al lado del otro: por un lado, el mundo civilizado llevado hasta lo más Orweliano de 1984, donde el estado es supremo y señor sobre todo lo que respira, y por el otro, una sociedad de pura esencia liberal que no solo sobrevive a la estupidez humana, sino que además encuentra sentido al concepto de libertad que ahora, cada día más, parece una quimera.

Me pregunto a veces, a sabiendas de que sé la respuesta, el por qué en este país se le da voz y altavoz a los necios, mientras se silencian voces creativas y llenas de valor intelectual. La respuesta es obvia: mientras quienes nos hablen desde sus púlpitos de mierda sean los miserables que por un plato de lentejas están dispuestos a decirnos lo que el gran hermano ordena, no habrá focos de atención para el pensamiento libre.  Fin de la cuestión.

Sueño con ese día donde viajaré a ese planeta Wu-Wei para vivir en paz y libertad. Mientras tanto, si algunos de ustedes que me leen sienten una desazón que les oprime el alma, y sienten que sobre su libertad penden candados y cadenas que les impiden estar en paz consigo mismos, entonces sin saberlo, son ustedes Wu-Wei. Lean el libro si pueden, y si después de leerlo no sienten la misma necesidad que yo de escaparse a ese planeta de paz, entonces es que los necios habrán hecho bien su trabajo de lobotomización colectiva.