Retratos con nostalgia.

NOSTALGIA 1– Vidriados los ojos al calor de la lumbre, dormitando, el anciano esparcía la memoria de otro tiempo sobre la implacable soledad de su vejez. En la casa, con él, habitaban todo tipo de nostalgias: nostalgia por la mujer perdida, nostalgia por los hijos enfrentados, nostalgia por los nietos que no había tenido, nostalgia por la nostalgia…, incluso los muebles que sobrevivían junto a él a la cuenta atrás del tiempo sentían nostalgias propias.

NOSTALGIA 2– Hacía frío para ser primavera, quizás por eso no habían llegado aun las cigüeñas blancas a sus nidos vacíos. Las chimeneas fumaban altaneras sobre los tejados con una desvergüenza intolerable, mofándose de un sol atascado en el cielo; un sol sin brillo ni fuerza, un sol nostálgico, un sol con bufanda que tiritaba de frío esperando a que las cigüeñas blancas lo rescatasen del invierno.

NOSTALGIA 3– No la recordaba así, tan en miniatura, como una casita de enanos o cosa parecida, pero al menos permanecía erguida sobre su orgullo, quizás esperando aquella visita pospuesta por él durante años. El trabajo silencioso del tiempo había obrado en su contra, no cabía duda; el tejado se sostenía en volandas como un paracaidista atrapado en las ramas de un árbol, asido a unas milagrosas vigas de madera de boj que hacían honor a su fama de indestructibles, y éstas, a su vez, conjuraban con la dura piedra de las cuatro paredes la muerte de sus muertes. El hórreo anexo a la casa no había sufrido la misma fatalidad, y no quedaban ni sus recuerdos para sentir nostalgia de su presencia. Todo era distinto de como lo había idealizado desde su partida hacía muchas décadas atrás. Ni la casa, ni las tierras aledañas o los árboles que recordaba habían enraizado alrededor de su infancia eran lo mismo. Tampoco él era lo que había sido para el cuadro de cosas que lo observaba sin reconocerlo como suyo, así que en paz con sus nostalgias se despidieron sin decirse palabra. No hacia falta.

NOSTALGIA 4– No reconocía a ninguna de aquellas personas que lo lloraban desconsoladas. Había salido de un prolongado coma sin recuerdos que lo identificasen consigo mismo, y lo peor, sin nostalgia de haberse conocido.

 

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@mareaxenaterra © Gallego Rey

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