El entierro. Microrelato

Me introdujeron en el féretro con sumo cuidado, nadie quería lastimarme. Estaba guapo con el traje de fiesta y por una vez había conseguido ser el centro de atención y la comidilla de la numerosa concurrencia. Después de los actos protocolarios, los discursos de familiares y amigos etcétera, me introdujeron en un nicho del cementerio y cada mochuelo a su olivo. Yo creía que todo era una broma, pero aquí sigo, esperando a que alguien me rescate del olvido. Eso sí, con el traje hecho añicos y el cuerpo que da asco verme.

¡Coño! Si lo llego a saber, no me suicido.

©Gallego Rey.

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12 Comentarios

    • Cada pueblo tiene su manera de rendir su último adiós a sus difuntos: hay quienes organizan una fiesta, otros un velatorio, los budistas en el Tibet dejan los cadáveres expuestos para que se los coman los buitres, incluso llegan a despiezarlos para facilitarles a las aves su festín… En fin, que cada cual honra a sus seres queridos a según de sus tradiciones y costumbres. La muerte forma parte del ritual de la vida.

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