El Artesano de la Guerra

En un momento de tregua
me trajeron tus pedazos que,
como pude, fui recomponiendo
al ritmo de mil noches en vela:
con la madera de boj
cicatricé tus huesos rotos en la batalla,
la carne la recompuse como pude;
moldeando músculos y tendones con barro.
De la uva extraje el vino
que como sangre hice correr por tus venas,
lo más difícil, tu rostro;
el corazón lo traías intacto.
Al final de mi trabajo luciste nuevo
y regresaste a la guerra,
pero ya nadie quiso pelear contigo
al ver tu rostro, que hice con un espejo.

©Gallego Rey. De La Fragua del Viento.

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