Desvaríos de cristal.

Allá van aquellos años
remesas de penitencia
aislados por el destino
de un reloj que no se detiene,
y a su entierro acudo
presto a enfrentarme a ellos;
solo y en solitario,
enredado entre huesos
y magras carnes,
los ojos vidriados,
el alma desenterrada,
los olvidos todos presentes,
mi nombre descompuesto,
tan muerto que ya no vivo,
tan presente como acabado,
epitafio de lo que he sido:
Nada…

©Gallego Rey.

Anuncios

4 Comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s