Ayer estúpidos y hoy imbéciles

Hace pocos días que fallecía el escritor italiano Umberto Eco. El mismo día que se supo la triste noticia muchos internautas recordaron en sus perfiles de facebook y Twitter un famoso pensamiento del autor de El nombre de la rosa, que venía a decir lo siguiente: “…Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Entonces eran rápidamente silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nóbel. Es la invasión de los imbéciles…”

Pues bien, recuerdo que una legión de imbéciles que sin duda no habían leído otra cosa de Eco que este pensamiento, le dedicaron a la memoria del fallecido unos cuantos ejemplos de que, efectivamente, internet es un campo abonado para que cualquiera pueda dar rienda suelta a todo tipo de estupideces. Con una conexión a internet, hoy en día al alcance de cualquiera, una cuenta de correo electrónico y ganas de joder, el que no corre vuela para a la mínima estar metiendo el dedo en ojo ajeno.

Una herramienta que debiera servir para unir a las personas dotándolas de una libertad y acceso gratuito a todo tipo de conocimiento, se está convirtiendo en una inmensa cloaca donde defecan los que otrora sólo molestaban en la barra del bar o en la verdulería, para entendernos. Y el caso es que triunfan por ser legión y porque en internet como en el plano cotidiano, si se los deja terminan acaparando todo escenario común, véase el ejemplo de la política, donde los más tontos dirigen el futuro colectivo de los pueblos.

Ante este panorama alguna gente que conozco o he conocido cuya valía intelectual es inmensa, han decidido que internet y las redes sociales ni pisarlas. No al menos manteniendo perfiles de usuario o blogs donde escribir lo que consideren. No les merece la pena. A mí tampoco. Pero aún así dejo aquí mis escritos; a sabiendas de que tengo mucho que perder y nada que ganar. Como decía en la polémica entrada de ayer, no me apetece que aquellos imbéciles tan bien descritos por Umberto Eco formen parte de mi vida. Claro que a esta gente les gustaría, les encantaría quedarse solos en internet, sin nadie que no entre a su juego.

También dijo Eco una vez que “no todas las verdades son para todos los oídos”. Así que yo seguiré,si me apetece y cuando me apetezca, dejando aquí o allá y siempre en lo mío, los escritos que me dé la gana, para mí o para el viento. No le he pedido a nadie que venga a este blog a reírme las gracias ni a adularme, ni que me regalen premios ni nominen a nada. Creo que he sido amable con las personas que me interesa seguir, que soy de los que tiene una frase de ánimo sincera para cuando la ocasión lo requiere, o de admiración cuando algo me llega al alma. Con los que no me interesa para nada interactuar no lo hago. Punto. A veces sigo a gente por un tiempo, analizo lo que me pueden aportar y me quedo con lo que de verdad me aporta lo que yo creo que necesito o me place. No hay mucho más. Y detesto profundamente a quienes todo lo convierten en una cuestión de puro interés: me lees te leo; me sigues te sigo; me dan un premio (a saber por qué) pero a cambio de que la rueda no deje de girar y yo se lo dé a no sé cuántos más.

A los que yo ayer califiqué de estúpidos el genial Umberto Eco los calificó de imbéciles. Y no hay más cera que la que arde, como decían los viejos.

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11 Comentarios

  1. Lo de los premios es algo voluntario, nadie está obligado a nada cuando se dan. Yo lo utilizo para enseñarle a los que me leen los blogs que sigo con frecuencia, que leo y que me parecen interesante. Si se hace bajo el nombre de un premio, no importa mucho. Si alguien no hace lo propio en su blog, tampoco. Cada uno es libre de hacerlo o no, y no creo que nadie reproche a otro por no hacerlo. Cuando a mí me nominan a uno entiendo que es porque la persona que lo hace me lee y le interesa lo que escribo, me dedica su tiempo. Y yo decido agradecérselo con una entrada. Pero eso no quita para que los demás no lo hagan. Un abrazo.

    • A mí hay gente que no se había dirigido para decirme ni ojos negros tienes, que a bocajarro me han dicho” oye, pásate por mi blog que te he dado un premio… Y otros que sí sé que leen lo que escribo que me lo han dicho después de un tiempo dejando comentarios a mis entradas, compartiendolas etcétera. Contra los segundos no tengo nada; les he dicho que lo agradecía pero que yo no participaba en esos temas. Hasta ahí perfecto. Ahora; esta otra gente, – ojo, tanto aquí como en Facebook y Twitter, porque yo lo que escribo aquí incluye a toda la gente que de una manera u otra “me sigue” en todos mis perfiles-, que descaradisimamente hacen lo que digo que tanto detesto, es a la que me refiero. He llegado al caso de borrarme de seguidor de perfiles que ni sabía de quiénes eran; que en años jamás; pero nunca habían compartido nada ni un me gusta o simple comentario; y que en menos de una hora zasca, ya se habían borrado ellos también de mi perfil. ¡Par diez! He intentado hablar con gente que “me seguía” y ni por casualidad. Pero mira por dónde, con escritos como los de ayer y este me han aparecido críticos a tutiplén, gente que en una buena parte de los casos jamás antes se había dirigido a mí para nada. Entonces digo yo: ¿Cuántas veces y cómo he de explicar lo que por cansancio y obvio no me apetece seguir explicando? Es que de tan simple que es no tiene que explicarse. Hay una cantidad ingente de personas que están en las redes sociales a la que cae para atizarle a quien sea por lo que sea. Obviamente también hay otro tipo de personas que, con mayor o menor fortuna intentan sacar un buen provecho de lo que Internet ofrece. Que yo me he tenido que tragar en este mismo blog, en una entrada donde explico que voy a regalar varios libros y las condiciones de cómo poder ser una de las personas agraciadas, que una bloguera me diga en toda mi cara que no participa porque pongo condiciones…. eso sí, mucha palabrería que es de gratis. ¿Por qué no voy a poder decir en mi blog que estoy hasta los de tanta imbecilidad? Además, es que me jode inmensamente el fariseismo. Quién quiera promocionar mi blog puede hacerlo compartiendo mis escritos en sus redes sociales, como hago yo con aquellos que me gustan. Que además alguien quiera porque lo cree así escribir una entrada en su blog o perfil de Facebook sobre mí o lo que escribo yo encantado; cómo no. Pero ostias que no sea porque entro en un pack que a su vez me obliga a crear otro pack y que siga el invento.
      De verdad, en ocasiones llego a preguntarme si estoy rodeado de adultos o la mayoría de gente que encuentro en las redes sociales son todas o casi menores de edad sin ningún hervor en su cerebro. Tú por ejemplo opinas, me explicas, puedo explicarme… lo normal entre adultos. Lo que debería ser lo normal, al menos.
      Gracias por ello.

      • Tu casa es tuya, y como tal la puedes usar para decir lo que quieras, es lo normal. Pero ayer es que algunos se dieron por aludidos (quizá sin tener que hacerlo) y se lió algo un tanto extraño. Te entiendo. Pero cuanto más te enerves va a ser peor para ti. Esto tendría que ser una afición y un desahogo, no un acarreamiento de problemas… 🙂 Un abrazo

      • Te doy la razón, pero evidentemente hasta cierto punto. Me explico: como vía de escape entiendo que haya gente que de cuando en vez entre en sus perfiles, se explaye y desahogue de lo que quiera, incluso como pasatiempo puede ser maravilloso, pero ello no anula que haya otra gente que, además, se divierta haciendo algo que le gusta y tomándose las cosas en serio. Yo no entro en lo que hagan los demás ni me interesa. Pero dejo claro, muy claro, que yo no estoy para ciertas costumbres y vicios que son ya propios de Internet. En el momento que me afecte o afectan dichos vicios lo explico muy rápidamente. O sea, cachondeo sí, pero elijo yo con quiénes y cómo quiero divertirme. Éste, sea mejor o peor, pésimo o regular; quiero que sea un blog básicamente de literatura, y no me interesa absolutamente nada más. Éste no es un blog de dimes o diretes, de colegueo adolescente, de dórame la píldora que ahora voy yo a tu blog para ser recíproco. Y ayer hubo gente francotiradora que deben creerse la quinta esencia mundial para sentirse aludidos por algo que, precisamente, no iba con ninguno de ellos. Qué cosas. De qué me conoce el tal Chus, por ejemplo, para llamarme mentiroso. Como dijo una; esto de 2.0 es todo irreal, por lo tanto, supongo que pensará que se puede hacer o decir lo que se quiera. Y claro que sí, cada uno en su casa. Y así con todo. Porque en este país somos muy dados a meternos en casa ajena a colocar los muebles sin permiso ni invitación. Y siempre, claro, la culpa es de los demás. Y en esta casa los muebles son míos y he colocado un cartel bien grande a la entrada para que se sepa quiénes serán bien recibidos y quienes se pueden ahorrar tiempo si lo que vienen a buscar es otra cosa que la que pueda ofrecer y bajo mis normas. Ergo yo acepto las normas que los demás impongan en sus lugares propios y si no me interesan no voy o entro a tocar las pelotillas a nadie. Elemental.

  2. “Una herramienta que debiera servir para unir a las personas dotándolas de una libertad y acceso gratuito a todo tipo de conocimiento, se está convirtiendo en una inmensa cloaca”. Totalmente de acuerdo, esto hay que usarlo para aprender…

  3. Creo que como tú, muchos tienen esa opinión. Pero te daré la mía: creo que las redes sociales como el internet en general, son lo que tú quieres que sean para ti, por lo menos, yo elijo qué leer y de quién rodearme, nunca sigo ni leo lo que no me agrada, tampoco estoy en competencia de nada, todo lo hago por gusto propio. Con respeto y un poco de tolerancia creo que podremos hacer de nuestro espacio virtual un lugar apacible y agradable.

    Aprovecho para expresarte que me gusta mucho leerte y cada que puedo visito tu página. Saludos.

  4. Bueno como bien dices eres libre de opinar porque es tu página. Nadie ha de seguir lo que no le interesa, jajaja aquí aclaro que hay blogs que son de mi admiración por su huella dactilar en cada letra, por diferenciarse del resto, porque mueven las entrañas al leerlos…

    Creo que lo que falló ayer y puede que hasta hoy… es que la gente se da por aludida en vez de interpretar si cuando te siguen ( como es mi caso ) lo hacen por esperar algo a cambio o porque verdaderamente te leen.
    Esa pregunta también me la hago yo.
    Pero yo entiendo que mi tiempo y horas, los dedico a escribir o leer con el agrado de hacerlo sin que un me gusta de lo que leo tenga que darme nada más. Al igual que cuando escribo es un honor recibir comentarios pero, aún si no los recibiera no dejaría de escribir. Por lo que yo estoy aquí para aprender y disfrutar.

    Espero que sigas regalándonos tus buenas letras, feliz miércoles.

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