A ella.

Te dueles a ti misma
goteando heladas melancolías
mientras sudas el último éxtasis inútil de una inocencia torpe.
Al caer la lluvia y asomar a mi mente un árbol solitario,
también a mí me dueles:
suspendido;
oscilando;
gravitando en torno al abandono
que me dejas.
Mi soga tu silencio,
y ya no hay tristeza en mis ojos
que trastean en el infinito.
Arde la tarde lenta,
caída en agua como quien
rompe a llorar.
A ver cómo me desciendes ahora
de tu cuerpo: si vivo o muerto.

Gallego Rey. Derechos Reservados.

Anuncios

15 Comentarios

  1. Pingback: A ella. – laprincesayaseve

  2. Tendría que haber olvidado el nombre de este blog, y también tu nombre, porque cada vez que leo algo tuyo se me cae el poco valor para escribir que me queda, si es que a veces hubo algo. Me producen tantas sensaciones este texto, que no se si acertar en lo que has querido decir con él. Creo que me lo guardaré para mis adentros. Como siempre, el amigo Gallego está a otro nivel.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s