Mi rayo de luz

A causa de soñarte
el abandonado crepúsculo
que recordaba de mis días muerto, así como el interior de mi abismo, o las revueltas carnes de mi no cadáver en putrefacción,
ahora regresan a la tierra con la derrota escrita en la frente.

Ahora que ya te veo
en mis limpios ojos
y escucho tus gritos de admonición sobre mi oscuridad,
mi vida se hospeda sobre tu filo
sin punto de fuga,
con temor a que me sueltes de la mano y vare mi renovada existencia en la nada de un charco vacío.

Me sostengo, lo reconozco,
entre tus manos,
en un aposento tan familiar
que diría es un poema o canción,
tal vez tu nombre…

Mi rayo de luz;
mujer sin más intenciones
que amarme,
no hallo en ti más remedio
que corresponder a este sueño
alargándome hasta acariciar
tus vértices;
la belleza de tus oquedades,
y elevarme doblando la apuesta
de tu ser al entregarse
al mar profundo de mi alma,
ahora inmortal en tus labios.

Gallego Rey. Derechos Reservados.

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