Me equivoqué

Me equivoqué,
tu voz era un lamento
grabado en una lágrima,
arrodillado,
rodando sin alcanzar mi confundido paso con la mirada del miedo a perderme en la frente, donde no hay candelas que iluminen, ni llaves que abran camino, y la opacidad transita a propósito entre umbrías y piltrafas.

Me equivoqué de coordenada,
de nombre,
de risa y de lamento.
Me equivoqué contigo, y ahora
pago mi villano error estrechándote en mí
y aceptando tu aliento mientras
aún me perdones y en mi alma quepa perdonarme.

A veces el fuego que más quema
es el del frío hielo de la arrogancia cuando nos negamos a amar.

Gallego Rey. Derechos Reservados.

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