El anónimo

Retorno a las calles del olvidado pasado caminando por las aceras de la cruel memoria, intentando retener cualquier casualidad que reviva lo que en esta carta manuscrita alguien refugió en mí para hacerme custodio de un territorio que se esconde entre nieblas y divagaciones inverosímiles.

Entre esas sombras trashumantes de un infinito trama que rueda bajo los laberintos de enigmáticos espíritus hechizados me hallo, sorprendido y sacudido por este anónimo – que pide a gritos un bautizo-, que bien pudiera ser el rostro de un viejo amor que no ha supurado lo suficiente.

“Te Quiero”. Me llama así a sus filas. Es la nítida voz de un timbre que se mece en mi corazón con pulso romántico. Es ella. Y la llevo en el bolsillo de mi chaqueta, arrugada como el tiempo trascurrido.

Yo también la quise. Pero me pesan los recuerdos y su falso anonimato; así que en el fondo de un azul contenedor dejo el futuro que ya sabía desde un largo pasado que jamás tendría un presente. Ojalá el reciclaje del tiempo nos devuelva a ambos la balsámica paz del olvido.

Gallego Rey. Derechos Reservados.

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