Estatua de sal

estatua“…no os espante el dolor;
o tendrá fin o acabará con vosotros…”
Séneca

Cuando hubo cerrado tras de si, escondida en la pared, la estrecha puerta que jamás volvería a ser cruzada, volviose mariposa al revés, tendiendo en la noche y en las cuatro paredes de su celda, su rostro. Luego, desnuda como estaba, esperando por venir las horas secas de la amargura, y abundantemente alimentada por los pesares que fueron dicha, concedió licencia a las llagas del alma para cicatrizar a la orilla de los remordimientos su aflicción, convertida ya, en una estatua de sal.

Gallego Rey. Derechos Reservados.

Fotografía de la red.

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