Cuando nos coman las hienas

No voy a reproducir las imágenes. Esto tampoco es un poema, ni relato fruto de mi imaginación. Hoy reproducen las principales cadenas de televisión una durísima agresión a una jovencita de unos 20 años a las puertas de un local de ocio de Murcia capital. Un grupo numeroso de “valientes hijos de sus madres”, con alevosía y crueldad, se ensañan a patadas y puñetazos con alguien a la que seguramente ni conocían mas que por odios estúpidos, o ni eso, ante la mirada impotente de un chaval que me costa es una bellísima persona, y me imagino que por propia integridad física no intervino para detener la agresión. No lo culpo, ¿quién es el valiente que se intromete en el “festín de semejantes hienas”?
¿Y ahora qué, seguimos con el suma y sigue, o afrontamos la realidad?
No voy a entrar en su juego de estúpidos extremismos, me da igual de izquierdas o derechas. No hay derecho. Y la culpa es nuestra, del conjunto de la sociedad española.
No se puede regañar a los niños porque se les puede crear traumas. De un cachete a tiempo ni hablemos. ¿Estudiar, esforzarse, eso qué es? Ni repetir curso ni deberes.
El discurso imperante incide en que “tenemos un derecho divino, o natural, para hacer lo que nos de la gana”, con total desprecio a cualquier norma de civismo o a la atención de la buena educación. Y si esto fuese un hecho aislado pase, porque dentro de la extrema gravedad podríamos tener fe en la excepcionalidad del hecho. Pero no. Nuestras hienas amamantadas con nuestros propios pechos campan a sus anchas por doquier, al mando de todo, crecidas y dispuestas a elevar el nivel de agresividad contra quien sea, con impunidad. Si son menores de edad, una reprimenda, quizás una temporadita en algún”reformatorio” para socializar con otros de su ralea, y a otra cosa.
Y esto ocurre porque hemos confundido todo: libertad con libertinaje; derechos con imposiciones; esfuerzo con castigo; responsabilidad con obligaciones…
Y si defiendes lo que no está de moda, lo que va contra el discurso de los charlatanes que braman en los medios pidiendo el derecho a hacer lo que te salga de tus partes, entonces eres, cómo no, facha.
En esta sociedad que estamos “deconstruyendo” a marchas forzadas lo pueril es lo que mola, lo vacío lo que llena los cerebros; y los “artistas” – la mayoría – devenidos en publicistas de toda suerte de estupideces que alientan esta demente sociedad.
Cuando nos coman las hienas correremos. Pero al menos algunos tenemos claro el porqué de esta locura, y no participamos del erial.
Agachar la cabeza o mirar para otro lado debe ser más cómodo.
Y no añado más, aunque con ganas me quedo.

Gallego Rey

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12 Comentarios

    • Los soluciones por desgracia son tan cíclicas como la propia degeneración de las sociedades. Espero no tener que vivir la última fase de todo esto. Sólo cabe recordar que a las puertas de Occidente el mundo está en llamas, ¿cuánto tiempo más podremos disimular que aquí no ocurre nada? Los valores de las democracias occidentales se sustentan sobre cimientos de esfuerzo y sacrificio. A muchos eso se les ha olvidado.

    • Desde mi lugar, he estado años vinculado a diversos medios de comunicación denunciando todo esto. Y mira, me habían ofrecido y yo aceptado empezar a colaborar con una revista, en la sección de cultura, y en el momento que vi como desde la misma justificaban la agresión me desvinculé de inmediato.

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