Levitar (definiciones IX)

Levitar es desanidar el odio
rompiendo en pedazos
la noche negra del alma herida;
diciendo que si al amor
cuando nos llama a la puerta.

Gallego Rey. Derechos Reservados

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Jericó

“…También vosotros amàis la tierra y las cosas terrenas, pero vergüenza hay en vuestro amor, y mala conciencia…”

Así habló Zaratrusta. Nietzsche

Cuando tú te llamas miedo
ella en la noche profunda
te corrompe. Hay un horror
verdadero en el amor a la
oscuridad, porque nadie brota
allí donde se consiente la confusión y el ruido excrementa
las cosas enfermando de inexplicables plegarias los labios,
derribando las murallas
en un diálogo de catástrofe con nadie, abandonado a la deshumanización y a la adversidad.

Permanecer mudo es imposible Sigue leyendo

Sobre niños y niñas

En un futuro no muy lejano -de hecho está a la vuelta de la esquina- , así será más o menos el acto de registro civil de una nueva criatura, anteriormente denominada niño o niña. Para no herir susceptibilidades, denominaré como sujeto A al progenitor, y como B al sujeto encargado de validar el registro correspondiente.

Sujeto A – Buenos días

Sujeto B – Buenos días

A – Mireusté, venía a…

B – Sí, sí, me hago cargo, aquí todo el mundo viene a lo mismo. A ver: sexo de la criatura

A – Pues mireusté, de momento ponga indefinido

B – ¿Cómo? ¿Me está vacilando?

( nota aclaratoria, el sujeto B es de la vieja escuela, un retrógrada para algunos, un viejales inútil para los del muevo orden, que no se entera, y al que ya veremos cómo depuran, porque no hay manera, oigan, de que aprenda a no ofender ni  herir a las diversísimas sensibilidades del ser moderno. Nietzsche dixit )

A – No, no, mireusté, es que la criatura nació con pene, ya sabe, pero no queremos precipitarnos al otorgarle una identidad de género tan pronto, no sea que si decimos que es niño, luego resulte que en realidad sea de una de las otras treinta identidades sexuales posibles reconocidas y le estemos creando un trauma, y por añadido, faltando al respeto y humillando a quienes se puedan sentir ofendidos por una decisión que solo le competerà tomar a él /ella etcétera llegado el caso.

B – Joder… esto es la leche. Pero bueno, sea, ponemos criatura indefinida y a mí que me registren. Venga, nombre de este ser indefinido

A – Número Uno…

B – Eh…. ¿Cómo? Y no me diga mireusté que me está poniendo taquicàrdico

A – Mireu… perdón. Lo cierto es que como podrá hacerse cargo, si le ponemos un nombre sería como otorgarle una identidad de género, y aunque a mí me hacía ilusión llamarlo Andrés, como mi padre en paz descanse, ¿Y si luego resulta que decide ser lo que sea de entre las susodichas opciones reconocidas y durante años lo hemos estado denigrando con un nombre con el que no se sienta identificado, eh?

B – La madre que me parió y al que se le ocurrió tocar los cojones…

A – ¿Cómo dice?

B – Nada, nada. Entonces, resumiendo: ser indefinido al que provisionalmente denominaremos Número Uno, que por cierto se debe a qué exactamente esa denominación y no otra

A – Hombre, es el primero y… si ya de esta salimos indemnes sin volvernos locos y decidimos tener más, entonces los numeraremos por orden de nacimiento

B – Ale, muy bien. ¿Apellidos?

A – Sí, eso sí nos está permitido: López por parte mía, y García por parte de la progenitora

B – ¿Fecha de nacimiento?

A – ponga usted el uno de marzo del presente

B – Pues ale, listo: Sujeto indefinido denominado Número Uno, con fecha de nacimiento tal y tal… ea, ya se puede marchar. Y a disfrutarlo eh. Bueno, disfrutarlo, disfrutarla, o como carajo sea…

Gallego Rey. Derechos Reservados