Sobre niños y niñas

En un futuro no muy lejano -de hecho está a la vuelta de la esquina- , así será más o menos el acto de registro civil de una nueva criatura, anteriormente denominada niño o niña. Para no herir susceptibilidades, denominaré como sujeto A al progenitor, y como B al sujeto encargado de validar el registro correspondiente.

Sujeto A – Buenos días

Sujeto B – Buenos días

A – Mireusté, venía a…

B – Sí, sí, me hago cargo, aquí todo el mundo viene a lo mismo. A ver: sexo de la criatura

A – Pues mireusté, de momento ponga indefinido

B – ¿Cómo? ¿Me está vacilando?

( nota aclaratoria, el sujeto B es de la vieja escuela, un retrógrada para algunos, un viejales inútil para los del muevo orden, que no se entera, y al que ya veremos cómo depuran, porque no hay manera, oigan, de que aprenda a no ofender ni  herir a las diversísimas sensibilidades del ser moderno. Nietzsche dixit )

A – No, no, mireusté, es que la criatura nació con pene, ya sabe, pero no queremos precipitarnos al otorgarle una identidad de género tan pronto, no sea que si decimos que es niño, luego resulte que en realidad sea de una de las otras treinta identidades sexuales posibles reconocidas y le estemos creando un trauma, y por añadido, faltando al respeto y humillando a quienes se puedan sentir ofendidos por una decisión que solo le competerà tomar a él /ella etcétera llegado el caso.

B – Joder… esto es la leche. Pero bueno, sea, ponemos criatura indefinida y a mí que me registren. Venga, nombre de este ser indefinido

A – Número Uno…

B – Eh…. ¿Cómo? Y no me diga mireusté que me está poniendo taquicàrdico

A – Mireu… perdón. Lo cierto es que como podrá hacerse cargo, si le ponemos un nombre sería como otorgarle una identidad de género, y aunque a mí me hacía ilusión llamarlo Andrés, como mi padre en paz descanse, ¿Y si luego resulta que decide ser lo que sea de entre las susodichas opciones reconocidas y durante años lo hemos estado denigrando con un nombre con el que no se sienta identificado, eh?

B – La madre que me parió y al que se le ocurrió tocar los cojones…

A – ¿Cómo dice?

B – Nada, nada. Entonces, resumiendo: ser indefinido al que provisionalmente denominaremos Número Uno, que por cierto se debe a qué exactamente esa denominación y no otra

A – Hombre, es el primero y… si ya de esta salimos indemnes sin volvernos locos y decidimos tener más, entonces los numeraremos por orden de nacimiento

B – Ale, muy bien. ¿Apellidos?

A – Sí, eso sí nos está permitido: López por parte mía, y García por parte de la progenitora

B – ¿Fecha de nacimiento?

A – ponga usted el uno de marzo del presente

B – Pues ale, listo: Sujeto indefinido denominado Número Uno, con fecha de nacimiento tal y tal… ea, ya se puede marchar. Y a disfrutarlo eh. Bueno, disfrutarlo, disfrutarla, o como carajo sea…

Gallego Rey. Derechos Reservados

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7 Comentarios

  1. Muy bueno, me he reído bastante. Aunque debería haber esa posibilidad, ya ser homofóbico no está de moda. Y estos seres humanos llevan siglos entre nosotros bastante oprimidos por el sistema y peor por los propios padres. El de este caso, es brillante. Saludos rey!

    • Un día de estos haré una entrada donde nos desnudemos todos un poco, y recordando recordando desde la infancia en adelante, nos demos cuenta que de una u otra manera somos seres discriminatorios por naturaleza, y de ello depende en buena parte nuestra supervivencia como especie. Nos hemos vuelto majaras con esto de lo políticamente correcto, hasta este punto que ya, por miedo a que te insulten o repudien, es preferible aceptar en silencio que una muy mínima parte de la sociedad imponga al resto dogmas que van incluso contra natura. Y que conste que defiendo y defenderé a muerte el derecho de cada cual a ser o sentirse como le de la gana, siempre y cuando a mí ni a nadie se nos obligue vía coercitiva o imperativa a aceptar creencias o ideales con los que no estamos de acuerdo.

      • Eso lo entiendo, todos tenemos los mismos derechos de creer y endosar nuestras creencias e ideales. Tienes razón en que somos discriminatorios, aveces me sorprendo en ello, pero trato de ver a los demás como iguales, son ilusiones, deseos y sueños igual que yo. Claro, que como tú, no voy a ir contra lo que creo, pero no juzgo a quien cree de otra manera. No sé si me explico, gallego rey. Abrazos y que tengas un bonito día.

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