Un cadáver vivo me observa

Un cadáver vivo me observa;
los dos habitamos el mundo
como el aceite habita el fuego,
acoquinados el uno del otro.
Al trasluz,
como en un espejo de sombras
improvisa mis gestos
y yo le contesto con la lógica
de la oscuridad.
A cara descubierta no me
atrevería a tanto;
cualquier estallido de luz
inclinaría la balanza hacia
su mirada sin fondo
y mi vida se rompería como
el mecanismo de un instante
que se detiene por nada
o el vacío de un charco
que añora las gotas de una
lluvia que nunca existió.

Gallego Rey. Derechos Reservados.

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