Espontáneo

Cuando el tiempo me duela
en carne viva y dios vagabundee
por entre el infierno de mis miserias
y los gusanos atroces crezcan
alimentados por mi alma yerma
presentiré que mis heridos florecerán ordeñados por la tempestad, como un milagro,
y de sus pechos brotaràn los laureles como del río brota el agua,
y entonces no sabré si soy gélido
o veleta, o un arrebato que
contempla las flores de antaño
y al contemplar presienta,
izando el ánimo,
que soy tanto como yo;
un eco fantasmal equivocado,
sin salir de mí,
espontáneo.

Gallego Rey. Derechos Reservados