El demente dormido

La noche me atraviesa clara
mal hiriendo mi demencia,
rompiendo mi soledad
que ya no es una dimensión
invulnerable donde resguardarse
de la soledad. Y me estremezco
ante este anochecer tan diáfano
que me desnuda de máscaras
y me viste de cordura.
Impropio de mí es este resucitar
como un no sonámbulo,
amenazando con quedarme
a vivir entre los cuerdos,
aunque quizás solo sea
un solsticio pasajero;
la llamada a la adoración
de mis fieles recuerdos
que me despiertan para honrarme
con el sacrificio de un momento
para recordar, antes de regresarme
al templo oscuro del olvido
y volver a ser nadie cabalgando
a lomos de la locura.

Gallego Rey. © Derechos Reservados.

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