Oráculo

 

 

Un abanico de luto en su mirada negra
y fría como el nicho abierto y vacío
de un mal nacido que se sienta
ante la resurrección de su sombra
y echa por la boca
desdentada la sangre del pueblo

medita porqué está muerto
y porqué está vivo, luces y sombras
al compás de un histrión exiliado

pregunto

esclavitud, contesta,
esa maligna enfermedad
hechicera que de algún modo
mentiroso os hipnotiza

cómo
si se nace libre

como verdugos de la ilusión
y los ojos arrancados
y las palabras mudas

y otro día más
al paso firme
de la mano
del tiempo
que no se detiene

Gallego Rey. Derechos Reservados

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