El perrito faldero

Uno de mis viejos relatos XXX.

Aflordepiel

Sabía que él la miraba todas las noches, a escondidas, por un agujero que había practicado torpemente en la pared, disimulado de malas maneras y que daba mucho el cante. Sabía que estaba ahora al otro lado de la improvisada mirilla, en la habilitación contigua, observándola con los pantalones bajados, babeando, manoseando su miembro, expectante a la espera de que se desnudara para masturbarse imaginando que la poseía. No era feo, y de no ser por aquella inaceptable intromisión en su intimidad le hubiese dejado gozar de su cuerpo alguna noche.

Se desvistió con calma, mitad pícara mitad haciéndose la inocente, disimulando que no sabía nada de él y su ojo pegado a la pared, como si en verdad estuviese sola, sin nadie observando. Lo hizo mostrándose sin tapujos, a propósito, a sabiendas de que él ya estaría excitado como un mono. Tampoco quiso recrearse en exceso ni irse por…

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