La paciente Penélope

Pintura de Francesco Primaticcio ISBN 3936122202.

Pintura de Francesco Primaticcio ISBN 3936122202.

 

 

 

 

 

 

 

Arroja tu boca sangrante al vacío y calla,
pues el silencio es, a la par,
serenidad y rumor,
y la cicatriz de quien ha aprendido a callar
el dolor de la herida de lo inevitable.

Gallego Rey

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¡Presidente, presidente!

A quienes lo conocíamos desde su más tierna infancia no nos extrañó que acabase huyendo. Siempre fue un tipo de convicciones débiles, pusilánime. Cuando nos sorprendió de verdad, fue cuando lo vimos en aquel balcón, con una marabunta de gente que lo aclamaba como si fuese un héroe, y él, como si lo fuese, escenificando el papel de su vida y dejándose querer, se ocultaba a sí mismo de la realidad. ¡Presidente, presidente!… cuando no era más que un hombre de paja.

Gallego Rey.

La poesía es inmundicia acicalada

La poesía aunque ya no duela
ni se incruste en el mostrador
de la vida quemando conciencias
es inmundicia acicalada
y también noche, aire
plomo y cómplice de las
grietas en los espejos
y un templo donde rezar
persiguiendo dioses
y muertos
y máscaras donde apaciguar
la nocturna soledad.
La poesía es olvidar
para recordar de otra manera
sin el peso muerto
de la catástrofe cotidiana
y un muro inexistente
entre el tú y el yo
y el nosotros
porque o todo es desnudez
y desgarro en la poesía
o no es poesía

@ Gallego Rey

Destierro

…No es mi reino -dijiste- de este mundo;
pero ve que, sin patria, triste muero
en el destierro y en error profundo:

raíz dame en la tierra, aquí, primero;
sin raíz con el polvo me confundo:
sólo con ella he de irte todo entero…

Miguel De Unamuno

De tanto de nada aprieta el hambre
y se escucha el ruido de los huesos
al sujetarse en el vacío,
y el vuelo de unas manos implorando
cristales para rasgarse
las venas y desangrar de toda
su miseria al mundo.

Pero ya nadie escucha a nadie
en esta dimensión de derrota
y huérfanos cipreses sin raíces ni tierra.

Gallego Rey ©

A degüello: la profecía del hombre muerto

Al clamor del asombro
sobrevendrá la apatía
y los monstruos de las sombras
habitarán en el insufrible dolor
de nuestra derrota,
y caerán sus máscaras
de candente plomo
como cae la flor del olvido
sobre nuestros ojos,
y volverá Diciembre con su agonía
de crucifixión a resucitar
a este apócrifo occidente
hijo de un simulado Uróboros,
y valdrá su precio de treinta
monedas de plata que los
ahorcados traidores
nos vendan al peso,
aunque no consuele saber que
también morirán los
poetas canallas que escupen
su disconformidad desde
sus trincheras de terciopelo
mientras el sarraceno toca a degüello
esperando el momento de amortajarlos
con sus vacíos versos.

© Gallego Rey

La teoría del caos

...al principio en mí
no había nada…”

Mientras mi ángel duerme
soporta el cielo con su presencia
una alevilla menuda que calma mi
herida imaginaria con un ungüento
imaginario entretanto la noche rima
con sus alas blancas y los impedidos
triunfan con impunidad en la ciudad
del caos y Lázaro se niega a caminar,
porque ni yo soy dios, ni la suerte
nunca estuvo echada, y menos aún
después de que la mariposa estática
se negase a aletear.

© Gallego Rey

Tiempo muerto

Cuando los mudos
apresan mi desorden
con sus labios
se me hace de noche
en ésta prescrita piel
donde brama mi vejez
contra su testamento,
y ocurre que tengo miedo
a quedarme solo en la oscuridad
sin ningún resto de cuerda
en la maquinaria que me hace
funcionar, aunque lo mío
ya solo sea una vida ajena,
cuatro recuerdos sin rostro
y un ataúd que me observa
con desdén…

Gallego Rey ©