No hay. (Monólogo casual)

foto paisaje gallegoNo hay genios de verdad en lámparas vacías, ni molinos sin viento que muevan gigantes en la imaginación del cuerdo. No hay desolación en el adiós si no hay amor, ni tristeza sin la mirada perdida de quien ya no ve más que su tristeza. No hay música sin un silencio previo que conmueva, ni payaso sin ganas de llorar entre bambalinas. No hay certezas en los poemas, ni poetas sin poesía. No hay ataúdes sin muertos, ni muertos que no estuvieran vivos.

La vida es un eterno no hay, donde hay de todo, menos aquello que no hay. Y aún así es complicado lo sencillo, y fácil lo difícil.

Una vez alguien me dijo que vivir es tan sólo una cuestión de azar, o tal vez me lo dije yo, mientras hacía mis cálculos sobre cuánto le debo a esta ruleta de la suerte por acertar a pararse en mi número, de casualidad…

De casualidad no hay nada. No hay nada que el azar no haya previsto antes de jugar a titiritero en este inmenso teatro de la vida.

Gallego Rey. ©

Amanece tristeza

gallegorey

El gato de ojos dispares le discutía al frío su supremacía arremolinado sobre un viejo edredón de cama deslucido por el tiempo. Por las ventanas, la luz de un nuevo día pugnaba por dominar las sombras, mientras la voz átona de un locutor de radio recitaba con hastío el cupo de desgracias ordinarias. Un gallo viejo cantaba diana al ejército gallináceo en algún corral cercano, a la par que las campanas de la iglesia anunciaban que Dios no se había olvidado de sus errores hechos hombre. Desperezándose de la indiferencia de vivir, el perro guardián de la nada hizo un esfuerzo por levantar sus ojos hacia un cielo plomizo que amenazaba batalla de nubes negras. La chimenea de la casa, tosía el humo negro de un fuego raquítico, apenas suficiente para calentar la resignación de las cuatro paredes de piedra que hacían de hogar a la derrota de dos almas…

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San Juan de los últimos Días

gallegorey

El tiempo transcurrido no importa, salvo para el olvido. No somos nadie, decimos en plural ante la muerte.   Pero yo tengo un nombre sobre mi cuerpo y sombra bautizado en la pira sacramental del fuego. Lo que tú me llames acertaré a ser si me invocas correctamente, de lo contrario, seguiré siendo yo mismo, y tú solo me verás entre tus tinieblas.

San Juan Bautista, que llevaba de prestado su nombre, era un gran charlatán. O eso dicen. Por lo general; evangelizadores, predicadores e ilustres miembros del Santoral gozan de gran predicamento entre los corderos del rebaño divino, aunque todos usaban de la mentira y engaño como modo de revelar la verdad sobre la vida, que no es más que un breve descanso que se toma la muerte en aguantarnos.

A mi nacer vino a visitarme ella; tasó mi alma según el precio acordado con mis hacedores y, presta…

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El demente dormido

La noche me atraviesa clara
mal hiriendo mi demencia,
rompiendo mi soledad
que ya no es una dimensión
invulnerable donde resguardarse
de la soledad. Y me estremezco
ante este anochecer tan diáfano
que me desnuda de máscaras
y me viste de cordura.
Impropio de mí es este resucitar
como un no sonámbulo,
amenazando con quedarme
a vivir entre los cuerdos,
aunque quizás solo sea
un solsticio pasajero;
la llamada a la adoración
de mis fieles recuerdos
que me despiertan para honrarme
con el sacrificio de un momento
para recordar, antes de regresarme
al templo oscuro del olvido
y volver a ser nadie cabalgando
a lomos de la locura.

Gallego Rey. © Derechos Reservados.

Demasiado totalitarismo (relato corto)

Me gustan los lugares desordenados y las personas con falta de aliño. El orden y la pulcritud denotan totalitarismo y falta de imaginación. Quizás a usted le guste lo contrario, no le culpo. A fin de cuentas, pertenece al gobierno. Sí, aunque sea Doctor, usted también le pertenece al gobierno. Así que, ajuste lo que tenga que ajustar en mi cerebro y proceda. Y no me mire de ese modo. Me voy a morir, o me va a matar, ¿y qué? Usted rellenará todas esas fichas técnicas sobre mi estado y evolución. Yo descansaré de este mundo de mierda. Quizàs, no seamos ingenuos, con los pocos órganos sanos que me extraiga, alguno de sus jefes vejestorios pueda seguir tirando una temporada. Y eso es todo, ¿verdad? Usted y yo sabemos que no estoy loco. Cansado…eso sí. Pero loco, ni un poco… Proceda. Este lugar está demasiado ordenado y pulcro. Demasiado totalitarismo, ya se lo digo yo.

Gallego Rey. © Derechos Reservados.

Dios es un alma herida

 

 

Dios es un alma herida
como la de un perro abandonado;
un lamento que brota fúnebre
trazando círculos en torno a su creación,
compadeciéndose como un corazón cualquiera, como si acaso la muerte
con toda su parafernalia
le seduzca invitándolo así a la locura
de metamorfosearse en humano
para soñar con ser Dios,
y adorarlo,
y temerlo,
autopersuadièndose de que volverá
a renacer en sus brazos, florecido;
un ángel como una alucinación…

Qué catástrofe si Dios también
se volviese así de loco,
porque ya solo nos quedaría
el imprevisible azar
en un mundo que pide calma
y tenerle miedo para seguir fingiendo
que sin él (Dios) no somos nada.

Gallego Rey. Derechos Reservados ©

Espectros ( definiciones X )

“…Suave como el peligro atravesaste un día con tu mano la frágil medianoche…”

Leopoldo María Panero.

Los espectros no soportan la luz
se ocultan en nuestra oscuridad
acabado el banquete de sus vidas
sin mirar a otro lugar
que no sea atrás
vestidos solo con un traje
hecho a medida con el dolor
que adquirieron administrando dolor.

Y no se cansan nunca de susurrarnos dentro de nuestras conciencias. Ni nos olvidan.

Gallego Rey. Derechos Reservados.