La poesía es inmundicia acicalada

La poesía aunque ya no duela
ni se incruste en el mostrador
de la vida quemando conciencias
es inmundicia acicalada
y también noche, aire
plomo y cómplice de las
grietas en los espejos
y un templo donde rezar
persiguiendo dioses
y muertos
y máscaras donde apaciguar
la nocturna soledad.
La poesía es olvidar
para recordar de otra manera
sin el peso muerto
de la catástrofe cotidiana
y un muro inexistente
entre el tú y el yo
y el nosotros
porque o todo es desnudez
y desgarro en la poesía
o no es poesía

@ Gallego Rey

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Dios es un alma herida

 

 

Dios es un alma herida
como la de un perro abandonado;
un lamento que brota fúnebre
trazando círculos en torno a su creación,
compadeciéndose como un corazón cualquiera, como si acaso la muerte
con toda su parafernalia
le seduzca invitándolo así a la locura
de metamorfosearse en humano
para soñar con ser Dios,
y adorarlo,
y temerlo,
autopersuadièndose de que volverá
a renacer en sus brazos, florecido;
un ángel como una alucinación…

Qué catástrofe si Dios también
se volviese así de loco,
porque ya solo nos quedaría
el imprevisible azar
en un mundo que pide calma
y tenerle miedo para seguir fingiendo
que sin él (Dios) no somos nada.

Gallego Rey. Derechos Reservados ©

Jericó

“…También vosotros amàis la tierra y las cosas terrenas, pero vergüenza hay en vuestro amor, y mala conciencia…”

Así habló Zaratrusta. Nietzsche

Cuando tú te llamas miedo
ella en la noche profunda
te corrompe. Hay un horror
verdadero en el amor a la
oscuridad, porque nadie brota
allí donde se consiente la confusión y el ruido excrementa
las cosas enfermando de inexplicables plegarias los labios,
derribando las murallas
en un diálogo de catástrofe con nadie, abandonado a la deshumanización y a la adversidad.

Permanecer mudo es imposible Sigue leyendo

La magia del caos (egrégora)

La magia del caos comprende
el orden de la sucesión
y no atormenta al abismo
que emana del alma.
Transcurre (in)diferente
entre las vidas talladas
y las cosas que fueron
y las que vendrán
encaminando el paso del egrégor
a otras dimensiones latentes
donde la sustancia de la
oscuridad anuncia la luz
y el silencio condena al ruido
confundiendo a la muerte circular
– servidora de la embriaguez
elemental y humana –
para que olvide su propósito
y no se detenga el tiempo
como el agua estancada.

Gallego Rey. Derechos Reservados

Apocalíptica

Manchados de obsesiones
nos ondulamos a propósito
sin resistir a su reclamo,
arrollados por su voz.
Nos llama desde los límites
del tiempo, pletórica tras correr
entre los confines de la oscuridad
como un cuervo a cargo de
nuestros sueños.
Luego, sucede el silencio,
que no deja arena en el reloj
ni vuelta a empezar.
Hay que ir recogiendo los desechos del alma para ofrecérselos en prenda,
y tocar la nada como al principio
sin que nuestra ausencia manche de recuerdos o nostalgias
el aire que nos abandona.
Se termina este capricho,
como cualquier otro,
y es que todo fluye,
nada permanece.*

* Y es que todo fluye,
nada permanece. De Heráclito el oscuro.

Gallego Rey. Derechos Reservados.