Espontáneo

Cuando el tiempo me duela
en carne viva y dios vagabundee
por entre el infierno de mis miserias
y los gusanos atroces crezcan
alimentados por mi alma yerma
presentiré que mis heridos florecerán ordeñados por la tempestad, como un milagro,
y de sus pechos brotaràn los laureles como del río brota el agua,
y entonces no sabré si soy gélido
o veleta, o un arrebato que
contempla las flores de antaño
y al contemplar presienta,
izando el ánimo,
que soy tanto como yo;
un eco fantasmal equivocado,
sin salir de mí,
espontáneo.

Gallego Rey. Derechos Reservados

Un cadáver vivo me observa

Un cadáver vivo me observa;
los dos habitamos el mundo
como el aceite habita el fuego,
acoquinados el uno del otro.
Al trasluz,
como en un espejo de sombras
improvisa mis gestos
y yo le contesto con la lógica
de la oscuridad.
A cara descubierta no me
atrevería a tanto;
cualquier estallido de luz
inclinaría la balanza hacia
su mirada sin fondo
y mi vida se rompería como
el mecanismo de un instante
que se detiene por nada
o el vacío de un charco
que añora las gotas de una
lluvia que nunca existió.

Gallego Rey. Derechos Reservados.

Un mundo nuevo

Obrando como un pájaro
que ya no tiene miedo a los halcones, con la soledad clavada
en la quietud desnuda de la verdad,
y así con todo aún alegre;
sin brújula ni rumbo fijo voy.
Ningún misterio hay que no conozca de la humanidad
que a estas horas precise esquinas
donde ofrecer consuelo a cambio
de alas para no volar.
Ya no queda piedad que excuse
el impúdico abandono con olor
a deshumanización;
demasiada profundidad hay en las dudas, y cosas contrarias a la razón que se elevan al nivel
de los viejos templos.
Y no sé porqué ya no me sorprende,
en todo caso, nada de este mundo del revés, al que llaman nuevo, acaso sea porque estar
cuerdo me protege,
o tal vez por el capricho de permanecer despabilado cuando todos los demás duermen aún estando despiertos…

La metáfora de este cuento
es el humo lento que emana
de las cenizas del Fénix,
que se niega a resurgir, miedoso,
pues nada fue lo mismo
desde la última vez
que se atrevió a volar.

No todos podemos ser héroes
con tanto cabrón suelto;
pues aquí quien más quien menos siempre apuntando con las escopetas y disparando a matar.

Gallego Rey. Derechos Reservados

La magia del caos (egrégora)

La magia del caos comprende
el orden de la sucesión
y no atormenta al abismo
que emana del alma.
Transcurre (in)diferente
entre las vidas talladas
y las cosas que fueron
y las que vendrán
encaminando el paso del egrégor
a otras dimensiones latentes
donde la sustancia de la
oscuridad anuncia la luz
y el silencio condena al ruido
confundiendo a la muerte circular
– servidora de la embriaguez
elemental y humana –
para que olvide su propósito
y no se detenga el tiempo
como el agua estancada.

Gallego Rey. Derechos Reservados

Insania desnuda ante el espejo

Mi cuerpo es excremento
disfrazado de dolor
¿y qué?
Quizás mute un día de herida
a vivir soñando, escuchando
como al compás lo reclaman
todos los espejos implorando
estar a solas conmigo,
y entonces, elegiré el mejor
reflejo donde confundir
mi piel con la imagen
que mas me plazca,
y diré: mirarla, qué invisible
obra de arte, tan ideal que solo
soñando se soporta,
tan bella en vano que no
puede durar sin marchitarse
en el dolor del recuerdo
de su máscara cayéndose
en su desnudez.

Gallego Rey. Derechos Reservados

La voz despierta del silencio

terror_luna[1]En silencio
– a menudo – las orillas
plúmbeas del firmamento
gotean tinturas
que son de noche
puntos suspensivos
que refulgen para hablarme
y sostenerme despierto.
Entonces el silencio
se transforma
en un alborozo activo;
en un correr de aquí para allá
desnudo de prejuicios hacia
los seres mágicos de la noche
como un niño que aún no conoce
las sombras del pensamiento
humano y desprende
el dulce don de la inocencia.
Luego viene la luz
y me exilio en la rutina
mutando en hombre invisible,
sorteando las fauces del
ruido ensordecedor
sin mostrar un lamento
hasta que regresa el misterio
a la noche callada.

Silencio…

Gallego Rey. Derechos Reservados.