La teoría del caos

...al principio en mí
no había nada…”

Mientras mi ángel duerme
soporta el cielo con su presencia
una alevilla menuda que calma mi
herida imaginaria con un ungüento
imaginario entretanto la noche rima
con sus alas blancas y los impedidos
triunfan con impunidad en la ciudad
del caos y Lázaro se niega a caminar,
porque ni yo soy dios, ni la suerte
nunca estuvo echada, y menos aún
después de que la mariposa estática
se negase a aletear.

© Gallego Rey

Tiempo muerto

Cuando los mudos
apresan mi desorden
con sus labios
se me hace de noche
en ésta prescrita piel
donde brama mi vejez
contra su testamento,
y ocurre que tengo miedo
a quedarme solo en la oscuridad
sin ningún resto de cuerda
en la maquinaria que me hace
funcionar, aunque lo mío
ya solo sea una vida ajena,
cuatro recuerdos sin rostro
y un ataúd que me observa
con desdén…

Gallego Rey ©

Precognición

Donde el sigilo
se torna vagabundo
me despojé de la estética
buscando glosa a un epitafio,
pero no sólo yo rebuscaba
entre la mierda para hallar el paraíso,
también los incorruptibles
se palpaban entre sí
y las putas y los niños
y los santos; todos mezclados
y confundidos en la ribera
del óbito, aunque ya lo sabíamos
antes de empezar; que sólo sería
un momento, entre el antes
y el después.

Gallego Rey ©

Variaciones sobre el lienzo titulado “Detalle”, de Francisco Hernández

Detalle, de Francisco Hernández

Detalle, de Francisco Hernández

Como metralla alojada en los ojos
las esquirlas de la noche
son la raíz germinal de los sueños,
y no obstante,
en vano luchamos contra toda
evidencia que confirme su luz,
pues no hay ceguera más sensible
que la del miedo reflejado en su utopía
con la morfología de lo
[in]completamente sagrado enraizando
en el magma de la divinidad;
en el aliento de lo vulnerable;
en la antítesis del vacío…

Quizás en el detalle esté la respuesta
a tanta confusión,
y a que no sepamos mirar
en el ojo donde calma la tormenta
para vernos en nuestro interior
sin tanto miedo a la luz
de nuestra existencia.

Gallego Rey ©

Francisco Hernández, pintor melillense crecido en Vélez-Málaga autor de este precioso lienzo. ©

Variaciones de Diálogo en el Sur, de Francisco Hernández

Diálogo en el Sur Autor: Francisco Hernández ©

 

 

Una lengua se proyecta en el siroco
donde duerme el crepúsculo
en la molla, que murmulla,
y se querella contra el aturdimiento
del viril semental que apenas
balbucea en su turbación herido,
desquiciando la súplica de la hembra
que no halla respuesta,
ni partitura de ansias y sofocos
pues tan solo jadea su deseo frente
a la noche que duerme,
descabezada, vestida de verde turquesa,
al sur, donde la lengua se proyecta
en el siroco y duerme el crepúsculo,
aturullado, esperando despertar en otoño

Gallego Rey ©

Cuadro titulado Diálogo en el Sur, del pintor melillense aunque criado en Vélez-Málaga, Francisco Hernández.

El demente dormido

La noche me atraviesa clara
mal hiriendo mi demencia,
rompiendo mi soledad
que ya no es una dimensión
invulnerable donde resguardarse
de la soledad. Y me estremezco
ante este anochecer tan diáfano
que me desnuda de máscaras
y me viste de cordura.
Impropio de mí es este resucitar
como un no sonámbulo,
amenazando con quedarme
a vivir entre los cuerdos,
aunque quizás solo sea
un solsticio pasajero;
la llamada a la adoración
de mis fieles recuerdos
que me despiertan para honrarme
con el sacrificio de un momento
para recordar, antes de regresarme
al templo oscuro del olvido
y volver a ser nadie cabalgando
a lomos de la locura.

Gallego Rey. © Derechos Reservados.