Precognición

Donde el sigilo
se torna vagabundo
me despojé de la estética
buscando glosa a un epitafio,
pero no sólo yo rebuscaba
entre la mierda para hallar el paraíso,
también los incorruptibles
se palpaban entre sí
y las putas y los niños
y los santos; todos mezclados
y confundidos en la ribera
del óbito, aunque ya lo sabíamos
antes de empezar; que sólo sería
un momento, entre el antes
y el después.

Gallego Rey ©

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Variaciones de Diálogo en el Sur, de Francisco Hernández

Diálogo en el Sur Autor: Francisco Hernández ©

 

 

Una lengua se proyecta en el siroco
donde duerme el crepúsculo
en la molla, que murmulla,
y se querella contra el aturdimiento
del viril semental que apenas
balbucea en su turbación herido,
desquiciando la súplica de la hembra
que no halla respuesta,
ni partitura de ansias y sofocos
pues tan solo jadea su deseo frente
a la noche que duerme,
descabezada, vestida de verde turquesa,
al sur, donde la lengua se proyecta
en el siroco y duerme el crepúsculo,
aturullado, esperando despertar en otoño

Gallego Rey ©

Cuadro titulado Diálogo en el Sur, del pintor melillense aunque criado en Vélez-Málaga, Francisco Hernández.

Jericó

“…También vosotros amàis la tierra y las cosas terrenas, pero vergüenza hay en vuestro amor, y mala conciencia…”

Así habló Zaratrusta. Nietzsche

Cuando tú te llamas miedo
ella en la noche profunda
te corrompe. Hay un horror
verdadero en el amor a la
oscuridad, porque nadie brota
allí donde se consiente la confusión y el ruido excrementa
las cosas enfermando de inexplicables plegarias los labios,
derribando las murallas
en un diálogo de catástrofe con nadie, abandonado a la deshumanización y a la adversidad.

Permanecer mudo es imposible Sigue leyendo

La voz despierta del silencio

terror_luna[1]En silencio
– a menudo – las orillas
plúmbeas del firmamento
gotean tinturas
que son de noche
puntos suspensivos
que refulgen para hablarme
y sostenerme despierto.
Entonces el silencio
se transforma
en un alborozo activo;
en un correr de aquí para allá
desnudo de prejuicios hacia
los seres mágicos de la noche
como un niño que aún no conoce
las sombras del pensamiento
humano y desprende
el dulce don de la inocencia.
Luego viene la luz
y me exilio en la rutina
mutando en hombre invisible,
sorteando las fauces del
ruido ensordecedor
sin mostrar un lamento
hasta que regresa el misterio
a la noche callada.

Silencio…

Gallego Rey. Derechos Reservados.