Hay algo herido en los sueños

Me acogen sin rostros las promesas que sortean la creación
y aullo como un perro
junto a los muertos del vacío
aquellos a los que llamamos comienzo
como a la catástrofe del azar
o al humo de los sueños.

Hay irremediablemente algo herido
en los márgenes de donde fuimos
o aquello también fue un sueño con temor a los eclipses de la cordura.

Inevitable pensar que si.

Gallego Rey. Derechos Reservados.

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Mudo

Por el aire una voz lírica
me llega estremecida,
que en mis labios choca, abandonada,
que nada ha venido enhebrado así
que no sea tan frágil como estar
a solas, sin cuerda en el mecanismo de las palabras,
ni otros fingimientos.
Orbitan así, en rededor mía,
las voces de los sonoros vientos,
qué extraño es escuchar
como gotean los resquicios
de sus memorias sobre mi tejado,
tanto, que me quiebro como el espejo ante la nada,
o el árbol caído en silencio.
Mudo, siempre a solas,
revuelvo folios con letras
y no logro hablar.
De seguir así dejaré huérfanos
a los rumores que habitan en mi alma; el silencio impregnado en cuatro paredes; alguna declaración de amor a la intemperie,
y quizás mi nombre sin pronunciar
y un poema en la mirada,
como una rosa rota
sin la belleza diaria de quien escucha brotar la alegría pintada en el eco de una voz lírica,
que por el aire le llegue,
acompañada…

Gallego Rey. Derechos Reservados.

Anhelo

El anhelo es como una copa
llena de sueños y piel,
y sombras y expolios
que se alza como el calor
que surge del vigor de unos brazos remangados, tan extensos como
dos cuerpos aposentados
en la misma esquina del mundo.
Una tímida sonrisa vuela,
retazo tardío apenas al vaivén
de un viento difícil de cortar,
en la orilla de la última noche
el tiempo lo es todo
más no logro ese anhelo.
Estiro mis brazos hacia nadie,
te busco, te escribo, soledad,
me haces mucha falta, como esa copa llena de sueños y piel
y sombras y expolios
donde habita el anhelo;
donde se encienden las luciérnagas en el estómago,
¿O eran mariposas?

Gallego Rey. Derechos Reservados.

Quizás, un viejo reloj sea

Solitaria en mis sueños entras
noche pesada de luna opuesta
que en un rincón lastras mi vida.

Y yo que cancelo las horas que pasan arrebatàndole al tiempo las manijas que concluyen – inalteradas – el círculo para volver a nacer y morir en un intento desesperado de mi conciencia para descifrarte y hacer mío el reflejo en el agua de esa alma mía
para sentirme humano y mortal;
detalle de orfebrería a veces barata;
en ocasiones reliquia,
un estorbo del cual no se pueda
uno desprender.

Porque así es mi presencia
cuando te encuentro
y certeras tus manos giran
el destino de mi esfera
que corre sobre un lamento
y la noche solitaria,
que sobre mis sueños entras.

Quizás, un viejo reloj sea.

Gallego Rey. Derechos Reservados.

O sólo es un rumor

Nos llamaremos mundo
y viviremos en un lugar vacío
creciendo en la noche,
abandonando la oscuridad.

Vomitaremos la mandrágora
sobre los huesos del pasado
y en los vientres del caos.

Seremos profanos
a todas las cosas,
cómplices a través de la memoria desgarrada de un árbol sin raíces,
persiguiendo unos labios
para tener voz, como si fuésemos espectros por despertar
de las tumbas del invierno
y furiosos,
estallar de miedo contra la razón,
porque humano es vivir
aún con la memoria de prestado;
el tiempo tasado;
la vida herida y los ojos abiertos,
de par en par,
pintados en la frente como cruces negras que miran al ocaso…

Nos llamaremos mundo,
o sólo es un rumor.

Inmortal (Halloween)

Las imágenes se ven borrosas como la memoria con el paso de los años. No pude hacer nada por él, ni por mí. Pero lo sigo escuchando y viendo, gracias a la revolución obsoleta de un vídeo VHS, y a youtube .

Era tan simple salvarlo, como saber que todo mal tiene su lógica cura, tan a mano, tan de pensar…

Recuerdo aquella vez que hablamos sobre la inmortalidad, y la muerte. Y nos veíamos ambos tan pletóricos e inmunes a lo que fuese, que nada cabía presagiar nada.

Qué inconexos pensamientos, y qué vulgaridad argumental. La inmortalidad es una faena atípica; si se quiere incluso pueril y de mal gusto. Pero yo estaré aquí para malgastar un tiempo que no pudo ser, y él: ya roído por los gusanos; ya por el fuego o por el olvido, sólo estará si yo lo recuerdo.

No debí jamás jugar a ser Dios a destiempo, ni reírme de su locura, ni beber del mismo elixir que le quitó la vida. Pero lo hice…