Romance De Policena (Damaso Alonso)

A la que el sol se ponía
en una playa desierta,
yo que salía de Troya
por una sangrienta puerta,
delante los pies de Pirro
vide a Policena muerta.
Los pechos los tiene desnudos
y la cara descubierta,
los ojos claros, tan vivos
como si fuera despierta.
La llaga de la garganta
en solo señal de muerta.
Lloran los caudillos griegos,
y ninguno se concierta…

De Cancionero y Romancero Español.
Poema extraído de una edición de Salvat Editores, S. A. y Alianza Editorial, S. A.
Depósito Legal M 19.366- 1969

Edición para Biblioteca Básica Salvat

Dios viste de negro

A causa del miedo
al polvo y a las cenizas
Dios viste de negro
obcecado en olvidar su creación,
y en su memoria se desgarran
los gritos de los muertos
y la profundidad del horror crece
como menguan los ojos del búho
ante la luz del sol.
Dios está herido;
es un mártir para el dolor
y los otros dioses esperan
su carne como pájaros necrófagos.
Así es la vida, que ni él se libra
de las tempestades
y todo lo que ha creado puede
diluirse y pasar al olvido,
y no obstante:
Cum infirmor tunc potens sum

(La medida de su debilidad aumenta su fortaleza)

Gallego Rey. Derechos Reservados.

Un cadáver vivo me observa

Un cadáver vivo me observa;
los dos habitamos el mundo
como el aceite habita el fuego,
acoquinados el uno del otro.
Al trasluz,
como en un espejo de sombras
improvisa mis gestos
y yo le contesto con la lógica
de la oscuridad.
A cara descubierta no me
atrevería a tanto;
cualquier estallido de luz
inclinaría la balanza hacia
su mirada sin fondo
y mi vida se rompería como
el mecanismo de un instante
que se detiene por nada
o el vacío de un charco
que añora las gotas de una
lluvia que nunca existió.

Gallego Rey. Derechos Reservados.

Un mundo nuevo

Obrando como un pájaro
que ya no tiene miedo a los halcones, con la soledad clavada
en la quietud desnuda de la verdad,
y así con todo aún alegre;
sin brújula ni rumbo fijo voy.
Ningún misterio hay que no conozca de la humanidad
que a estas horas precise esquinas
donde ofrecer consuelo a cambio
de alas para no volar.
Ya no queda piedad que excuse
el impúdico abandono con olor
a deshumanización;
demasiada profundidad hay en las dudas, y cosas contrarias a la razón que se elevan al nivel
de los viejos templos.
Y no sé porqué ya no me sorprende,
en todo caso, nada de este mundo del revés, al que llaman nuevo, acaso sea porque estar
cuerdo me protege,
o tal vez por el capricho de permanecer despabilado cuando todos los demás duermen aún estando despiertos…

La metáfora de este cuento
es el humo lento que emana
de las cenizas del Fénix,
que se niega a resurgir, miedoso,
pues nada fue lo mismo
desde la última vez
que se atrevió a volar.

No todos podemos ser héroes
con tanto cabrón suelto;
pues aquí quien más quien menos siempre apuntando con las escopetas y disparando a matar.

Gallego Rey. Derechos Reservados