La magia del caos (egrégora)

La magia del caos comprende
el orden de la sucesión
y no atormenta al abismo
que emana del alma.
Transcurre (in)diferente
entre las vidas talladas
y las cosas que fueron
y las que vendrán
encaminando el paso del egrégor
a otras dimensiones latentes
donde la sustancia de la
oscuridad anuncia la luz
y el silencio condena al ruido
confundiendo a la muerte circular
– servidora de la embriaguez
elemental y humana –
para que olvide su propósito
y no se detenga el tiempo
como el agua estancada.

Gallego Rey. Derechos Reservados

Allegro ma non troppo. Retratos pintados con letras

“…La tarde es para cantar
la noche para escuchar
la música de las estrellas…”

Los ojos en el cielo clavados,
el cuerpo firme, como un árbol
sobre el naufragio del tiempo,
la noche que cae, plácidamente,
pasa la vida silbando,
un viento cálido la corteja,
en su pecho, un motor traquetea
desperezàndose, recién resucitado,
soy yo
solo
parado ante la lucidez
del caos y sus mitos,
esperando el fin de la muerte,
o a la eternidad,
que se va asomando como el tallo que emerge de la raíz y se libera para sostener luciérnagas en el firmamento.
Quiero salir de mis venas
a escuchar las estrellas
que entonan un himno quedo;
Allegro ma non troppo,
lanzado a mí, que soy su protesta,
acaso una isla dentro
de la agonía del moribundo
mundo que ya no escucha
a la noche, y es todo ruido,
y se rompe a si mismo
sin ser feliz ni desgraciado…
Allegro ma non troppo,
y todo en mi se agita
entre el cielo y la tierra,
en este instante,
en este cuadro inmóvil.

Gallego Rey. Derechos Reservados

Insania desnuda ante el espejo

Mi cuerpo es excremento
disfrazado de dolor
¿y qué?
Quizás mute un día de herida
a vivir soñando, escuchando
como al compás lo reclaman
todos los espejos implorando
estar a solas conmigo,
y entonces, elegiré el mejor
reflejo donde confundir
mi piel con la imagen
que mas me plazca,
y diré: mirarla, qué invisible
obra de arte, tan ideal que solo
soñando se soporta,
tan bella en vano que no
puede durar sin marchitarse
en el dolor del recuerdo
de su máscara cayéndose
en su desnudez.

Gallego Rey. Derechos Reservados