10 mayo, 2012

El Cuervo -versión Gallego Rey-

A veces, de cuando en vez, pero sin pasarse, es bueno restañar las heridas de viejo aunque ya solo sean cicatrices de la memoria.

El dolor aventurero que provoca recordar aquella vez que uno fue casi sin querer el centro de su propia vida, sana este otro dolor de saberse perdido para siempre entre espantajos que como uno, buscan la salida de la luz al fondo, donde la oscuridad es la llama y el abismo solo el hogar confortable en donde asimilar la derrota.

Vivir con peros no es vivir, pero lo hacemos así para justificarnos ante los nuestros y ser un poco de ellos, y no ser nada a la vez, que es lo mismo.

Lo reconozco, he leído más de una vez El Cuervo de Poe:

“Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos.  Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más…”

Y siempre era yo, descontento tal vez de ser feliz sin compartimentos estancos que resguardasen tanta dicha del naufragio, y que el agua me lleve si acaso me lo merezco, pero fui feliz y ahora lo siento, no por tristeza de no serlo ahora, sino de no haberlo disfrutado.

Un vasito de agua de mar mezclada con agua dulce es muy buena para curar muchos males, ¿Y qué hago yo en el desierto de la aventura sin cantimplora en dónde recoger mis lágrimas? Agua dulce tampoco me ahoga, ni los males aquejan mi cuerpo una vez depositado en su lugar de preferencia de cara al futuro, que ya el curandero sabrá qué hacerle a la cosa, si es que me quedan monedas sueltas de las que Caronte me fíe, ¿Quién sabe?

El caso es quejarse cuando el corazón se muere, y no antes cuando lo impulsamos para morirnos más deprisa sin saberlo ni quererlo…

Es tarde ya y hace frío en esta noche de verano. Me voy a la tumba a descansar un rato, mañana toca revisión de condena y quizás me dejen vivir alguna que otra vida más, no sé, de cuervo…

“Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más…”

 

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8 abril, 2012

Sin capitalismo no hay ni revolución.

Al final y como todos tenemos que comer, aunque solo sea un poco y de tarde en tarde, los discursos revolucionarios sin un bocata que llevarse a la boca, aunque sea de mortadela, no se sostienen por mucho tiempo. Esa costumbre nuestra de alimentarnos es la que nos mata.                                      

Los grupos revolucionarios y sus medios afines están que trinan por falta de sustento monetario que llevarse a las cuentas corrientes destinadas a financiar la revolución anticapitalista. Así es, para luchar contra el capitalismo hace falta algo más que soflamas, ideales y convicciones en un mundo distinto, que no sabemos si mejor.

Últimamente observo como diversos medios de comunicación cibernéticos que se proclaman como revolucionarios o anti sistema, apelan a la solidaridad de sus lectores para sufragar los gastos en los cuales incurren para el sostenimiento de sus portales. Y me parece bien. Pero lo que ocurre  es que la solidaridad para aquellos a los que han acostumbrado a tenerlo todo “gratis” es una palabra que no saben conjugar con los métodos de “su revolución”. Así de simple.

La única traición posible es aquella que viene de manos de aquellos en quienes confías, y no de otros.

El mayor logro de los jerarcas del capitalismo no ha sido convertirnos en consumidores, sino en creernos que tenemos derecho al consumo de muchas opciones que están ahí, y que usamos como nuestras a cambio de lo que nos parece nada, aunque al final paguemos por todo aquello que usamos o consumimos. Quienes se lleven el dinero es otro tema.

Si yo solicitase en este blog una ayuda monetaria para sostenerlo se reirían de mí, ¿Para qué pagar por algo que es gratis? Y si no me leen a mí leerán a otros, que además estarán encantados de tener más lectores.

La moraleja para no extenderme innecesariamente es que, nos guste o no, la humanidad desde que tenemos conciencia de su existencia ha girado en torno al “capitalismo”, bien fuese por la utilización de moneda como forma de compra/venta, o bien por  la utilización del trueque para adquirir lo que nos es necesario, o accesorio, si nos lo podemos permitir.

Pretender vivir de la “solidaridad” de quienes entienden que tienen un derecho adquirido para “consumir gratis”, es como pretender vivir hasta los 80 años sin probar bocado. Sin dinero o nada a cambio, la subsistencia de quienes pretenden ofrecer un servicio solo se entiende cuando lo que sobra es dinero para permitirse ese lujo.

Como los hippies de los años 60 del siglo pasado, ahora muchos revolucionarios metidos a “comunicadores” se ven en la realidad de comprobar que sin un sustento que les permita pagarse sus necesidades el invento se les desmorona. Normal, comer no pasa de moda y es estrictamente necesario.

La tierra es redonda y gira sobre sí misma. Nada nuevo bajo el sol.

 

5 marzo, 2012

El retrato de Mariano Gray.

A Don Mariano le llega un poco tarde el efecto Dorian Gray aplicado a la pose en el cuadro que retrata su historia. Supongo que será cosa de empezar tarde a formar parte del “selecto” club de los “Vanitatis”.

Al presidente el cuadro que lo retrata en su eterna juventud ha debido pintárselo el mismo Louis Braille, y de ahí el roto para el descosido.

La zalamería del presidente con los mandamases dela UE, electos todos ellos y ella (Merkel) por la gracia del aquí mandamos nosotros, parece que no surte el mismo efecto que con los electores españoles, muy dados al bandazo electoral porque lo mismo da que da lo mismo, y de ahí que vea la primera tarjeta amarilla por su comportamiento en este partido que dicen jugamos todos, aunque la mayoría lo hagamos como el jugador número 12; ese que está para pagar la entrada al espectáculo y jalear a los suyos, o dependiendo de cómo camine el resultado, mentar a la madre de más de cuatro para recordarles cual es, según dicen, el oficio más viejo del mundo.

Que “Spain is diferent” empieza a cuestionarse en su totalidad. “Semos” si un caso un país como el de los griegos, italianos, portugueses, o  de los paisanos de más al sur de nuestras fronteras, allende el Mare Nostrum para abajo. Pero para los germanos y galos de “diferent nothing”. Además, hablamos fatal el inglés y lo escribimos aún peor y eso puntúa que te cagas.

A Don Mariano su letanía ya no le salvaguarda de sus pecados, y como la simpatía la lleva aparejada a su inteligencia y esta le reside en el ojo ciego…

En el circo cuando empiezan a crecer los enanos la cosa no pinta bien para el espectáculo, y si a las fieras le escasea la comida la cosa ya va para seria.

A este ritmo presidente nos va usted a encomendar a todos, creyentes o no, a San Gerásimo, anacoreta que en tiempo del emperador Zenón, fue convertido a la fe ortodoxa por obra de san Eutimio, y se entregó a grandes penitencias, ofreciendo a todos los que bajo su dirección se ejercitaban en la vida monástica, la norma de una integérrima disciplina y el modo de sustentarse.

Ahí vamos, camino al Edén a base de penitencias, que maldita la gracia. Pero vamos a marchas forzadas ganándonos el cielo como las ratas caminaron tras el flautista de Hamelín hacia el río de la vida que nos ahogará a todos.

¡Ay Don Mariano! Como no encuentres la tecla salvadora de la patria en un breve espacio de tiempo en verdad vas a vivir en un eterno problema, y llegarás a entender a la perfección la frase esa de llevarse ostias como panes, y, aunque no consuele, al menos algunos se despacharán a gusto. Y yo ya me estoy apuntando de los primeros.

 

29 febrero, 2012

San Pantaleón, o el paradigma de Don Mariano.

San Pantaleón.

En Doctrina Cristiana, nombre del catecismo del padre Astete (1537-1601) que llegó a las 600 ediciones, se encuentra el origen de la famosa frase: “Doctores tiene la iglesia”,  que es en más o menos riguroso orden de las más utilizadas por Don Mariano, el nuestro presidente, para explicar las sus razones para actuar como actúa:

-Además del credo y los Artículos, ¿creéis otras cosas?
-Sí, padre, todo lo que cree y enseña la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana.
-¿Qué cosas son esas?
-Eso no me lo pregunte a mí que soy ignorante. Doctores tiene la Santa Madre Iglesia que os sabrán responder.

Don Mariano, el nuestro presidente, carece de la santidad del santo mártir Pantaleón, aunque de filosofía y retórica anda de estudios como el santo varón, que se murió de muerte natural después de ser decapitado al pie de una higuera seca, la cual hizo rejuvenecer gracias a su sangre derramada, y de ahí el milagro que obra en su curriculum para acceder a un puesto en el santoral.

Dícese que es bueno encomendarse a San Pantaleón cuando se tiene dolor de cabeza, y en eso debe andar Don Mariano, el nuestro presidente, además de para pedirle al milagroso sanador de higueras que le guíe en el uso del Escalpelo, utensilio bien conocido por el santo ya que antes de cristiano lo fue médico, como su padre.

En medicina política los cirujanos suelen ser los menos afamados de entre los doctores, y, de entre todos los que nos podía tocar a los españoles en el turno de oficio en el que se ha convertido la gobernabilidad de nuestro país, Don Mariano no goza de un curriculum como para que nos dejemos anestesiar para pasar al quirófano con todas las de la ley.

Obras son amores, y no buenas razones, que ya lo decía Juan, el Evangelista, cuando aquello de;

No amemos solamente con la lengua y de palabra sino con obras y de verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad y estaremos tranquilos delante de Dios aunque nuestra conciencia nos reproche de algo.” (1 Jn. 3, 18-24)”

Y es por eso que lo mismo Don Mariano se está pensando muy mucho lo de abrir la boca para sermonearnos con sus virtudes y las de su gobierno, y se espere que con las razones de su cirugía los demás nos demos cuenta de que en él y sus obras reside la verdad.

España se está quedando como la higuera seca en la que se obró el milagro de la santidad de Pantaleón, y no escasean infieles a la doctrina del nuestro presidente, ni ganas de santificarlo de muerte natural decapitando su cabeza para que de su sangre se alimenten las raíces de la higuera.

Bueno es que lo sepa.

27 febrero, 2012

La antropofagia intelectual de las avispas políticas.

Avispa cazadora de arañas.

Sin duda no hay nada que podamos encontrar en el comportamiento del ser humano en su conjunto, -como forma de actuación común o social- que no esté ya inventado y puesto en práctica en la naturaleza; bien sean actitudes y situaciones de bondad colectiva que nos permitan un desarrollo inteligente y sostenible o, cuando nos empeñamos en ser y actuar como la parte más depredadora posible, incluso practicando la “antropofagia” intelectual, si es que existe esa definición como tal, para devorar los intereses de los demás en beneficio propio.

Existe una avispa cazadora de arañas  (Crytocheilus comparatus) de la cual parece se están inspirando los gobernantes del primer mundo para asegurarse el futuro de sus descendientes en detrimento del resto de mortales. Pero para ello nos necesitan bien vivos, aunque para cumplir con un destino cruel y poco piadoso.

Esta avispa de la familia Pompilidae, pero que también podría serlo de la familia del club Bilderberg, es una consumada depredadora de arañas de las dunas que, por lo general, son mucho mayores en tamaño que ella, aunque eso no la detiene a la hora de cumplir con su acometido depredador natural para asegurarse el bien de su especie.

La susodicha avispa aprovechando su cualidad de insecto volador suele atacar a sus presas desde su privilegiada posición aérea y su velocidad para, valiéndose de un aguijón, inocular en el cuerpo de las mismas un veneno paralizante que, si bien no mata a la criatura arácnida, la deja totalmente a merced de la depredadora para que esta inyecte en su cuerpo un huevo con la larva de lo que será más adelante su descendencia. La araña no muere fruto del ataque, por cierto. La avispa la necesita bien viva como alacena de la cual su descendiente se irá alimentando. (Ver aquí una explicación al detalle)

Y la vi continue.

Así de cruel se manifiesta a veces la naturaleza. Ley de vida o no, el caso es que si reflexionamos un poco en lo que está pasando socialmente en España, y por extensión en el resto del planeta, vemos como una minoría de personas que habitan en las “alturas” están utilizando su privilegiada posición para, emulando a las avispas cazadoras de arañas, inocular primero un veneno paralizante al resto de la sociedad y después, sin ninguna piedad ni rubor, insertar en la misma las larvas con sus vástagos que se han de alimentar de nosotros mismos; la plebe, e incluso ya últimamente picando más alto en escalas sociales que se suponían a salvo de sus ataques.

Comparaciones aparte, el camino a seguir por quienes nos ordenan y mandan no parece muy distante a los usos y costumbres de nuestra avispa protagonista de este post, aunque a ella se le debe disculpar su falta de escrúpulos a la hora de buscarse su supervivencia; en la naturaleza los escrúpulos no abundan y todo vale, pero donde las dan también las toman, y como para todo roto siempre hay un descosido, convendría que empezásemos a utilizar algún insecticida potente, de esos que las matan bien muertas… a las cucarachas también.

Hay por cierto uno en el mercado al alcance de todos, aunque está en desuso: la educación, con todos sus aditivos, tales como un buen nivel cultural, la capacidad de reflexión individual, la autocrítica y la empatía.

No se venden en farmacias, pero lo podemos encontrar muy cerca de nosotros; dentro de nosotros mismos, o, si les resulta complicado buscar en su interior, pueden consultar la fórmula para su elaboración en los libros, sirven casi todos, en cuantos más consulten mejor y más eficaz será el resultado.

PD- Este artículo puede contener algunas inexactitudes relacionadas con los datos sobre las avispas cazadoras de arañas, es por eso que si alguien lo considera oportuno, acepto correcciones. 

 

25 febrero, 2012

Mi plañido sentir sobre la muerte de un diario, o el arte de decir adiós con la boca cerrada

Se ha muerto un cadáver y  al velatorio acuden en masa los hacedores de máscaras mortuorias para inmortalizar el recuerdo del finado. Llevarse a casa su lástima, su prestigio, y firmar en el libro de las condolencias en donde todo el mundo pone su X otorga la bula que se ha de prender al cuello para identificarse como hijos de la izquierda política española, hasta que llegue la hora de vestir la toga viril; la que da derecho y condiciona la aptitud para ejercer cargos en la república…

Para acudir al entierro aun habrá que esperar a que su alma descanse en paz tras su paso por el Tártaro y posterior llegada a las Llanuras Eliseanas, y para ello quizás tenga que cumplir con la ley:

Y aquellos que mantengan tres veces su juramento,
Manteniendo sus almas limpias y puras,
Jamás dejarán que sus corazones
sean manchados por el mal y la injusticia y, la venalidad brutal.
Ellos serán dirigidos por Zeus hasta el final:
Al palacio de Cronos…

Que no se compongan pues los himnos al héroe caído en batalla, que no sabe si aún como a aquel al que llamaron El Cid Campeador, le quede al que aquí yace entre los suyos  alguna encomienda de futuro para mayor gloria de quienes escriban su nombre con letras de gloria y alabanzas…

Yo, para ir ahorrando tiempo que emplearé como siempre en no hacer gran cosa, le voy escribiendo mi epitafio, que como todo vago que se precie,  copio y pego del que está escrito en la tumba de Sade:

Si no viví más, fue por que no me dio tiempo”.

Que en paz descanse la edición en papel de diario Público; los árboles que se han de salvar gracias a tu muerte también te honran en sus alabanzas…

PD- ¿Por qué lloráis? ¿Pensabais que yo era inmortal?  -Luis XIV-

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23 febrero, 2012

La España de Frankoenstein.

Frankenstein; or, The Modern Prometheus Editorial Lackington, Hughes, Harding, Mavor & Jones,

Cuando una sociedad en su conjunto es incapaz de vertebrarse en un único cuerpo natural y lo que busca, persigue y anhela es la creación de un engendro tal que podría compararse al monstruo ideado por la escritora británica Mary Shelley; en una suerte o desgracia de injerto Frankenstein, entonces al resultado de ese nuevo mito de Prometeo bien podría llamársele España.

Resulta antinatural pretender convertir los restos de varios cadáveres en un único ser y otorgarle el don de la naturalidad sin que el resultado cause repulsión, aunque las buenas intenciones primigenias fuesen loables.

Franco ha muerto, aunque parezca que su cerebro y pensamientos nos conduzcan en este nuevo cuerpo cosido de retales al que llamamos nación. España es un cuerpo virtual con brazos postizos, con órganos vitales extraídos de viejas ideas, ojos que miran de reojo al pasado, una boca que emite sonidos guturales, las piernas desiguales de muertos distintos que hacen que caminemos con un paso adelante y otro atrás, oídos casi sordos, insensibles a cualquier melodía de futuro y un alma desalmada que no sentirá ni padecerá por los males que  ya provoca…

Un cuerpo virtual que aún no camina solo, pero ya respira por si mismo.

Alguien tal vez pensó, o pensaron, porque creo que fueron varios, que este país podía permanecer cadáver guardado en formol y naftalina a la espera del momento ideal para resucitarlo, guardando las apariencias de sus intenciones mezclándose con la plebe para ganarse su favor, y, como los “resucitadores” del siglo XIX en Londres, ir robando poco a poco los miembros necesarios para dotarlo de una anatomía propia, pero distinta a la original aunque en su esencia el monstruo resultante sea el mismo. Aquí la gran diferencia es que los “resucitadores” no se valen de los miembros de cadáveres que descansan en los cementerios, elegidos al azar para ponerlos en manos de las escuelas de anatomía, -a esos los dejan en las cunetas- sino que cuidadosamente han elegido con calculados estudios los miembros aun vivos de sus contemporáneos, que van eliminando poco a poco simulando desgraciados accidentes para que no se realice autopsia alguna y nadie sospeche de sus intenciones.

Se avecina una buena tormenta creada para la ocasión, de donde han de sacar la energía necesaria para obrar el mal. El ambiente está cargado de veneno, los nubarrones negros de la maldad van tomando cuerpo de batalla en las alturas y el viento trasporta el olor a podredumbre propio de las desgracias.

En cuervos se verán trasformados para devorarnos los ojos…

Aun no es tarde si queremos salvar a la patria. El cuento ya nos lo sabemos y el castillo lo tenemos a tiro de piedra para abordarlo por la fuerza si fuese necesario, quemándolo todo con las antorchas de la vida, alzando nuestras armas de andar por casa, las que dan la fuerza de la suma de todos nosotros. Evitemos que de la tormenta surja el rayo que nos ha de partir a todos por la mitad, o al menos que no inyecte su fuerza destructora en el cuerpo del interfecto. Quememos el castillo y no dejemos de él piedra sobre piedra. Dios no está con nosotros en esta batalla. Esto es cosa nuestra y no hay escapatoria. Dios tampoco está con ellos. Aquí Dios no pinta nada.

 

 

 

 

 


 

 

21 febrero, 2012

El Laberinto De Dios.

Imagen de un Fauno.

En el laberinto de Dios viven ellos y ellas, no nosotros, que buscamos la salida porque somos adoradores de Fauno y por tanto no residimos en el engaño, sino en la tierra misma de los hombres libres. Mi nombre también es Lupercus (el que protege del lobo) y soy el oráculo, aunque no encuentro la salida al laberinto en donde viven ellos y ellas No nosotros.

Se busca líder para acaudillar un ejército de Perjuros. Abstenerse aficionados, gentes sin la brújula sagrada de la palabra dada. Se gratificará con un puesto en la eternidad, entre aquí y allá. Nosotros haremos lo que podamos, no ellos y ellas, que viven en el laberinto de Dios y no buscan la salida.

Llevamos la fuerza del jabalí y la sabiduría del unicornio dentro de cada uno de nosotros, y somos de la tierra, no del cemento y las colinas de humo en donde arde el fuego de la codicia.

En el día uno de Noviembre, cuando todo ha de morir para volver a comenzar celebraremos el Samain,  y los muertos se comunicarán con los vivos ya que se abrirá el Sidh. Es el tiempo de los espíritus. Así ha de ser.

¿Y tú, dime, de dónde eres?

*Vengo del país de la lluvia eterna

Vengo del fin del mundo.

Soy de donde el agua muda la eternidad en melancolía y la melancolía se torna en nostalgia perenne.

Vengo de la más hermosa tierra que la naturaleza, en su eternidad, pudo parir.

Vengo de la piedra y el viento del norte, gélido y eterno.

Soy del país que los hombres llamaron Galicia.

Soy de la tierra que los dioses quisieron llamar ETERNIA.

**Entonces has de ser tú, seguro, quien nos alejes de esta nuestra soledad, para dejarnos más allá de nuestros  cuerpos, a la deriva

Que suenen entonces las trompetas de Jericó, hermano.

¿Han de morir todos? No, hermano. Deja que los niños resuciten su memoria. Ellos no han de sufrir daño alguno, ya que de ellos es el pasado y por tanto el futuro.

En el libro del Apocalipsis escrito está: la ramera de Babilonia, con ella fornicaron los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de su prostitución”…  y de ahí surgió el laberinto de Dios, en donde viven ellos y ellas, no nosotros, y el pecado a todos nos cobija.

Tu caballo es el rojo de la guerra, el mío el negro de la pobreza, y aún hay dos más esperando ser cabalgados; el verde de la enfermedad y la muerte y el blanco del Dios del laberinto. -Pero solo somos dos y no cuatro-

Todo se andará…

Buer, el décimo espíritu, que enseña "Moral y filosofía natural" (de una edición de Mathers de 1995. Ilustración por Louis Breton del Dictionnaire Infernal).

Recuerda, yo soy Lupercus, (el que protege del lobo) pero también soy Buer, el de la cabeza de león y cinco patas, el que avanza girando sobre si mismo y  enseña la filosofía y la lógica, y a todos sanaré con las hierbas medicinales a cambio del alma de quien me invoque.

Entonces también has de ser tú quien nos aleje de esta nuestra soledad, para dejarnos más allá de nuestros cuerpos, a la deriva

Y así será, mi hermano. Mientras ellos y ellas habiten en el laberinto de Dios.

-Entonces tú también has de morir hasta que te mueras- Así es:

 

                                                                            ***Moriré hasta que me muera.
Caminarán desnudos mis pies

 Por este sendero sin luz, 

Por este camino sin pasos.

Esperaré a ver lo que me espera
Al otro lado de mi vida,
Que no ha de ser lo último,
Sino aquello que ha de comenzar,
Al fin de mis días.

 

Gallego Rey.

 

* De la sabiduría popular gallega.

** Extracto modificado de dos poemas míos que llevan el miso título. A la deriva I y A la deriva II.

 

 

A la Deriva I

 

 

 

Y tú qué alma fingida,
que en sue
ños te aproximaste

volando en la noche cerrada de mi inocencia gloriosa.
Qu
é traes contigo,

ese beso cargado de veneno

que de mi boca espera ser el alimento de tu traición,

o te vienes queriendo ser

la bestia engalanada de mi muerte.

Porque has de ser tú, seguro,

quien me aleje de esta mi soledad,
Para dejarme m
ás allá de mi cuerpo,

                                                  a la deriva.

 

A la deriva II

 

 

Ha de ser el viento,

quien me aleje de esta,

mi soledad.

Para dejarme más allá de mi cuerpo,

a la deriva

 

*** Moriré hasta que me muera. De mi autoría.

 

 

 

 

 

 

20 febrero, 2012

El que esté libre de culpa que tire la primera piedra.

Fotografía de Fernando Sánchez- diario Público.es

Lo más difícil siempre ha sido ponerle el cascabel al gato, no el tener la idea y  la necesidad de ponérselo para saber por donde nos merodea el peligro.

Entramos en la fase dos de tres del pensamiento crítico sindical de nuestro país. La fase uno que concluía este domingo, era la de bufar a conciencia disimulando que se estaba muy cabreado por los acontecimientos políticos y sus consecuencias para la ciudadanía. ¡Buf, buf, buf!

La fase dos, o también llamada post carnavalera, es la de volver al discurso de la lucha de clases. Ya saben; la clase obrera y tal y tal…

Los camaradas vuelven a serlo; vestiditos de pana, y más socialistas/comunistas que La Pasionaria nos rescatan la vieja receta que consiste en que los obreros se crean eso de que son una clase social al margen de cualquier otra, y que esa cualquier otra es la culpable de los males de los curreles y, por lo tanto, hay que combatir con esa cualquier otra clase social para ganar la batalla final.

 This is the end, for you my friend…

Lo de la lucha de clases está ya más gastado que  eso de que Jesucristo murió en la cruz para salvarnos a todos, o que todos somos iguales ante la ley…

Tengo comparaciones a elegir, que cada cual se sirva de la que más le guste.

El sindicalismo mayoritario en España es una lástima de sindicalismo. Todo hay que decirlo. Por eso, la clase trabajadora española (The Fuking Class) es un conglomerado como de tabiques de pladur que da el pego si se la mira de lejos, pero que al primer golpe se resquebraja, y en eso, la clase dirigente (The ruling Class) es una experta en dar el gran golpe… 

Ante eso, ni el Leninismo, ni el Stalinismo, ni el Marxismo, ni el bobismo nos  salvará de la guantá en toda la geta.

En un mundo tan globalizado en el cual España solo representa una ínfima parte de un todo que todo lo ve, pretender resguardarse del huracán escondidos en casitas de papel tiene su aquel…

Dicen los sindicatos que luchan para protegernos del camino que nos pueda llevar a la esclavitud, sin tener en cuenta que mientras aquí filosofamos somos parte activa en el mayor desarrollo de la esclavitud a nivel planetario: el consumismo desaforado, que a su vez nos sujeta al círculo vicioso en una centrifugación que nos impide salirnos del cuadro.

Somos víctimas a propósito y sin querer queriendo del sistema que nos va menos mal que a otros; los verdaderos esclavos que en medio mundo tienen que dedicar sus vidas a producir lo que aquí consumimos; sin derechos, sin adalides que los rescaten de nosotros mismos.

Hablar en España de lucha de clases entre obreros y patronos es para mi opinión una cruel broma, ya que en general yo solo veo dos clases de ciudadanos, con sus excepciones: los que se aprovechan de los demás, y los que no pueden aprovecharse de los demás pero les gustaría.

La solidaridad es el único camino que nos hará libres, y la solidaridad no es una ideología, sino una forma de ser y de vivir. Mientras no seamos solidarios con los ciudadanos del tercer mundo, ese que nos produce todo aquello que aquí consumimos por tres duros, no hay nada que hacer.

En esta segunda fase de tres, los sindicalistas nos quieren convencer de que estamos jodidos por culpa de los empresarios, de este gobierno y, un poquito, reconociéndolo a regañadientes, del anterior. Pues va a ser que no.

Estamos jodidos porque hemos vivido siendo autistas en una situación que desembocaría en lo que se veía venir. Y punto. Ahora es demasiado tarde para la revolución en las calles, porque eso supondría destruirlo todo, y, amigos y amigas, reconozcámoslo, hay un mucho de ese todo que es nuestro y no queremos que se destruya.

Nos apretarán las clavijas más y más, pero como Dios; apretarán pero no ahogarán. No son tan tontos. Y la prueba de que la ciudadanía es reticente a la quema colectiva ha sido su no participación masiva y mayoritaria en las manifestaciones sindicocarnavaleras de ayer.

Hay quien se queja de que muchos solo se quejan en conversaciones de bar, o sentados cómodamente en los sofás de sus casas viendo la tele… Pues ahí está el tema; que seguimos a nuestra manera viviendo decentemente, al menos la mayoría, esa que se queja porque toca pero que no contempla que toque una quema general porque arderían ellos y a nadie en sus cabales le gusta quemarse a lo bonzo teniendo una alternativa.

A mí me ha quedado clara la cosa ayer, y hoy también, y mañana más: el personal no está por la labor de salir a la calle a defenderse de nada salvo escaramuzas aquí y allá que conforman las excepciones, y eso es así porque lo de que viene el lobo aún no lo escuchamos nítidamente, y además, si viene, que le den por culo al dueño de las ovejas…

La fase tres de los sindicatos, por cierto, será la de escoger la marca de la vaselina y untársela ellos mismos. Sin mariconadas. Nada de besitos en las orejas. Una penetración por el culo en toda regla, y que parezca que ha sido consentido para no denunciar la violación.

En China, por ejemplo, los “trabajadores” de ese país se darían de ostias para que a ellos los esclavizasen como a nosotros. Y con esto no estoy para nada defendiendo que aquí se nos recorten derechos, solo que para que a aquellos los esclavicen de verdad, nosotros aquí tenemos que ser quienes consumamos los productos que ellos fabrican en condiciones que entra tú primero que a mí me da la risa.

Ahora que cada cual saque sus propias conclusiones, y el que esté libre de culpa que tire la primera piedra.

 

 

 

 

17 febrero, 2012

España en el reino de Hades.

Portada del Fausto de Goethe- Leipziz 1832

Estamos pagando el precio de nuestra ignorancia colectiva; de nuestra forma de ser y actuar, de nuestro sol y playa, las cañitas en el bar y las tardes de toros y fútbol. Estamos pagando el precio por venderle nuestra alma a la diablesa unión europea a cambio de haber vivido alejados de nosotros mismos, salvo que en nuestro particular cuento nunca hemos sido ese hombre sabio insatisfecho e incapaz de ser feliz por la limitación de su conocimiento, como en la legendaria obra de Fausto, sino estúpidos engreídos que nos hemos colgado el cartel de reyes del mambo…

Mefistófeles nos ha estado guiando durante los tres últimos lustros a placer nuestro, para mayor gloria de una juventud envenenada con la carga de la ceguera que nos ha impedido ver nuestro deterioro como sociedad. Ahora, envejecidos y ajados por los excesos, pagamos con nuestras almas de nuevos esclavos la cuenta por los servicios prestados. El diablo no perdona ni un alma para su purgatorio.

Se me antoja tarde ya para una marcha atrás en el tiempo, que además no puede ser, y lo que no puede ser, es imposible.

Este Domingo toca obra teatral. Unos cuantos, muchos o pocos -dependerá como siempre del color del cristal con el que se mire- se pondrán el traje de “qué enfadado estoy, y ya veréis como me enfade más”, para ver si así cuela y el diablo nos devuelve la juventud perdida, la hacienda dilapidada, la sonrisa del inocente…

España es tierra quemada a orillas del Mediterráneo, ese Mare Nostrum que nos une a Gracia e Italia en la miseria que ha decidido aposentarse al norte de África ,pero al sur de la otra Europa, en donde habitan los deseos inalcanzables a nuestros pensamientos.

Nos han pagado la jugada con dinero teñido de infortunio y escaso futuro. Nos quedan los AVES a ninguna parte, los aeropuertos internacionales de la soledad, las carreteras modernas con acceso directo a la nada, y un sin fin de subvenciones para que nos arruinásemos antes que ninguno. Así que este Domingo de teatro callejero el público serán los actores; quizás la indiferencia, o quién sabe si la soledad de saberse vencidos por el pacto con el diablo.

Cuadro de Gustave Moreau- 1865

Una vez, cuenta la leyenda, se le permitió a un hombre entrar en el reino de los muertos en busca de su amada esposa, y gracias a sus dotes para la música logró convencer al señor del inframundo para que le dejase llevársela con él de regreso a entre los vivos. La única condición impuesta para acceder a su deseo fue que no volviese la vista atrás hasta verse fuera de la morada de los muertos, ella caminaría tras él y debía confiar en la palabra dada. Pero aquel hombre; Orfeo, no supo caminar hacia el futuro sin volver la vista a sus espaldas y el pacto se quebrantó para siempre. Con nosotros el señor de los muertos lo tendría complicado para pactar aunque quisiera hacerlo: nuestra música es una pachanga y no sabemos mirar hacia el futuro, y si lo hacemos hacia atrás no es para comprobar que lo bueno que hay en nosotros nos sigue, sino para recordar lo malo que habita en nuestros corazones.

Solo lo bueno se muere joven, y lo malo vive para siempre, o eso dice una canción de uno de mis grupos preferidos (Iron Maiden). Quizás nos hubiese ido mejor aceptando morir jóvenes pero buenos, que vivir para siempre encadenados a nuestra estupidez. En el infierno ya no cabemos ni un alma más, ni hay posibilidad de ampliaciones futuras.

A ver si conseguimos al menos que se salve alguien de la quema. Sin mirar atrás.

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